"La obra de la Justicia será la Paz y los frutos de la Justicia serán tranquilidad y seguridad para siempre. Is. 32, 17"

19 de septiembre de 2008

Chavez y la judicatura

El día 19 de septiembre, el períodico El País de España publicó una nota intitulada "Chavez se hace con el control de los jueces" en el cual se revela cómo el gobernante ha venido socabando la independencia judicial, la estabilidad de los jueces y ha cooptado con partidarios suyos las principales instancias del poder judicial, lo cual ha derivado en una incapacidad para contar con una justicia imparcial y garante de los derechos humanos de la ciudadanía.

La nota de El País, surge como un comentario al informe de Human Rights Watch intitulado: Una década de Chavez. Intolerancia política y oportunidades perdidas para el progreso de los derechos humanos en Venezuela. Chavez, coherente con el título, mando expulsar al representante de Human Rights Watch de Venezuela, pocas horas despues de la presentación del informe. Parte de la posición oficial del gobierno venezolano alega que la organización obedecería "a intereses vinculados y financiados por las agencias del Gobierno de los Estados Unidos de América, que tras el ropaje de defensores de los Derechos Humanos despliegan una estrategia de agresión inaceptable para nuestro pueblo". Obviamente, el comunicado muestra una clara ignorancia o desconocimiento de una de las instituciones de derechos humanos más prestigiosas del mundo y que, denunció de manera sistemática el terrorismo de Estado en América Latina en los años más duros de las dictaduras.

Siempre he creido en la necesidad de contar con estándares democráticos para medir el desempeño de los gobiernos. O todos en la cama o todos en el suelo: si no pasan por el tamiz, no son democráticos y con ello no importa todo lo "revolucionarios humanistas" que se declaren. Este es el caso de Chavez, en el que algunos sectores de la izquierda latinoamericana y local, admiradores del chavismo, callan la boca de manera complice, otros en desacuerdo, guardan silencio para no meterse en problemas con la línea dura. Critican aquí que el partido en el gobierno y sus aliados han cooptado las instituciones, pero guardan silencio frente a la evidencia de que su héroe hace lo mismo (y de peor manera, vale decir) Luego culpan a la prensa de "inventar" estas noticias o esas contradicciones. Eso sucede cuando se carece de un pensamiento propio y de convicciones democráticas reales.

Por supuesto, a algunas personas no les gusta que se destaquen estas incoherencias revolucionarias. Vendran los señalamientos de ser antichavista, de hacerle el favor a los gringos, de ser de derecha. A ellos, les cabe lo que decía Groucho Marx: "Es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente"