"La obra de la Justicia será la Paz y los frutos de la Justicia serán tranquilidad y seguridad para siempre. Is. 32, 17"

15 de marzo de 2009

¿Presentar pruebas?

En el marco de las elecciones y de la debilidad de la entidad jurisdiccional electoral y la parcialidad de éste hacia el bloque de derecha, se han generado serias sospechas sobre la limpieza del proceso electoral. El Tribunal Supremo Electoral permitió, por omisión interesada, cualquier cantidad de campaña sucia en contra del partido opositor, la que contribuyó a caldear los ánimos entre los principales contendientes y sus bases.

El principal partido opositor ha denunciado diversos hechos que podrían formar parte de una trama de fraude electoral. Si bien es cierto que la mecanica eleccionaria que se aplica el día de los comicios permite un nivel básico de fiabilidad: hay respaldo de las actas para los partidos, las papeletas entregadas son debidamente contabilizadas y hay vigilantes y observadores. La trampa no estaría ahí, sino en el registro electoral. Sin embargo, el ensayo de recepción y tabulación de datos realizado por el TSE mostró que se arrojaban resultados de 550 votos por urnas, cuando el máximo asignado por mesa es de 450 papeletas, lo que encendió las alarmas en el partido opositor.

En El Salvador, se vota con Documento Único de Identidad (DUI). Los ciudadanos están registrados en el padrón electoral a partir de la base de datos de quienes poseen DUI: este es el punto de discordia. El registro de Personas, de donde depende el registro electoral, es una dependencia del Órgano Ejecutivo, en manos de ARENA, no es lejana la sospecha de que exista la fuerte tentación de echar mano a tan preciado recurso para obtener ventaja sobre los adversarios.

El fraude no se trata de rellenar las urnas con papeletas, sino en el nivel de seguridad del registro de personas. Debido a ello, el FMLN, principal partido opositor ha denunciado la existencia de personas con múltiples documentos de identidad, el otorgamiento de los mismos a extranjeros, particularmente hondureños y nicaragüenses, algunos de ellos, trabajadores que han venido a El Salvador en busca de trabajo en la zona agricola y que reciben como beneficio, estatus migratorio especial para poder trabajar.

Las autoridades han indicado que no es posible que una persona tenga múltiples documentos de identidad, pues el registro electrónico para su emisión requiere el registro de la huella digital y el sistema bloquearía cualquier intento de duplicación, sin embargo, recientemente se dio a conocer el hallazgo de personas con dos DUIs inscritos, con nombres diferentes, en el padrón electoral, quedando en evidencia la vulnerabilidad del sistema.

El FMLN denunció un caso de este tipo, pero la autoridad electoral mostró documentos de identidad de la persona denunciada donde se encontraba su partida de nacimiento de un municipio al oriente del país. Si bien, en un contexto de confianza institucional ello sería suficiente para despejar dudas, en El Salvador, hay antecedentes por los cuales no es posible confiar plenamente: el terrorista cubano-americano Posada Carriles, tenía partida de nacimiento, cédula de identidad y pasaporte salvadoreños, entonces ¿Quién dice que no es posible corromper empleados municipales para obtener partidas?

Otra de la denuncias del FMLN es la falsificación del DUIs y la suplantación de personas en el padrón, particularmente de personas que han obtenido su documento en el extranjero, a lo que se suma el hecho de que, en un acto de extraña generosidad, la Asamblea, con votos de la derecha, aprobó la creación de urnas especiales para que salvadoreños con DUI emitido en el exterior pudiesen votar en San Salvador (obvio, tendrían que venir) lo cual puede ser una oportunidad para los clonadores de DUI para suplantar a un sector del electorado que probablemente no esté presente. Otro chance lo presentan las personas fallecidas que nunca fueron eliminadas del padrón, a pesar de haber sido detectadas por la auditoría de la OEA.

El padrón registra la foto del usuario, cualquier suplantación tendría que haberse realizado al momento del registro, pero no por fuera de éste, puesto que no concordaría la foto del padrón con la del usuario y sería fácilmente detectado. Cómo ya se mostró, la seguridad del documento es falible.

Además una duda igualmente sospechosa: ¿por qué hay más personas empadronadas que mayores de 18 años en El Salvador, según el último censo de población de 2007? Habrá que ver en qué medida, las falencias del Censo (la entidad responsable admite que pudo haber un desface de 300 mil personas) y los salvadoreños que viven en el exterior pero que han obtenido DUI son suficiente explicación para el fenómeno.

Ahora, frente a todas estas denuncias, las autoridades devuelven la pelota diciendo: "presenten pruebas", evadiendo de esa forma, su deber de investigar y de actuar con transparencia. Veamos el panorama:

  • El Tribunal Supremo Electoral está parcializado y dominado por la derecha tomando decisiones por mayoría y no por consenso. No hay posibilidad ni una actitud de dichas autoridades que den fe de investigar los hechos que se denuncian.
  • Si los hechos denunciados son delictivos, el fiscal general es un militante del partido ARENA y ha demostrado su absoluta inactividad ante las denuncias, replicando a los denunciando con el pedido de pruebas.
  • El registro de personas es una dependencia gubernamental y es manejado por el partido en el gobierno, con un acceso vedado a terceros.
  • Si se encuentran extranjeros con DUIs, cómo puede demostrarse si no hay una investigación por parte de las autoridades.
En este contexto de manipulación de la institucionalidad ¿cómo obtener pruebas frente a la opacidad y complicidad de las instituciones?