Mostrando entradas con la etiqueta Artículos previos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Artículos previos. Mostrar todas las entradas

19 de septiembre de 2006

Populismo punitivo: el irracionalismo penal de hoy


Aumento de penas, creación de nuevos delitos, propuestas de pena de muerte, castración química, reducción de la edad penal para juzgar menores, legislaciones de emergencia, recorte de las facultades judiciales, ampliación desmesurada de las facultades policiales, mayores restricciones penitenciaria, militarización, en resumen: macropenalismo puro y duro, son solo algunas propuestas surgidas desde una forma común –demagógica y fraudulenta- de hacer política: el populismo punitivo.
El populismo, dentro de sus acepciones, es una forma de acción política basada en la toma de decisiones o generación de propuestas populares es decir, de agrado de la población mediante la manipulación de sus emociones, con el fin de obtener apoyos y réditos electorales, aun y cuando dichas decisiones o propuestas atenten contra el mismo Estado Democrático de Derecho que auspicia su participación política y le permite difundir sus opiniones, por irresponsables que sean. No obstante, ante las críticas, el populismo se ampara en una lógica seudo pragmática por la cual, la institucionalidad y la normatividad son solo obstáculos para la “eficacia” y, por tanto, pueden ser violentadas en nombre del pueblo, categoría que es manipulada según las conveniencias del momento.
Históricamente, los gobiernos populistas no han logrado generar cambios reales en las estructuras que gobiernan, por el contrario, han sido igualmente útiles a las formas de dominación existentes y se han visto manchadas por la corrupción institucionalizada y graves violaciones a los derechos de la ciudadanía. El populismo es fraudulento pues no puede cumplir lo que promete, sus propuestas son irreales y solo buscan complacer las emociones de la gente pero no satisfacer sus necesidades reales de una manera seria y coherente.
La sociología jurídico-penal ha acuñado el término populismo punitivo para denominar aquellas tendencias políticas orientadas a ofrecer respuestas “rápidas” y “eficaces” a los problemas de seguridad de una sociedad a través de la ampliación del sistema penal y de un funcionamiento reactivo y represivo de éste como respuesta primordial. Esta tendencia es acompañada de discursos maniqueos que dividen la sociedad en buenos y malos, donde estos últimos no son reconocidos como ciudadanos (aunque un voto de ellos no lo despreciarían) y trazan una línea divisoria simplista pero marcadamente autoritaria: o con nosotros (la gente “decente”, “honrada”) o con los delincuentes. Esta forma específica de populismo es igualmente demagógica y fraudulenta que el género al que pertenece.
Uno de los mayores ejemplos de populismo punitivo que hemos vivido fue la campaña de los planes “Mano dura” y “Súper mano dura” impulsados por el expresidente Flores y el Presidente Saca respectivamente: gran despliegue publicitario, capturas masivas, ley antimaras, militarización de la seguridad pública, exhibiciones del entonces Presidente Flores con las víctimas, campañas de odio y desprestigio contra los jueces y sectores críticos al plan ¿Todo esto para qué? Para obtener un aumento de los homicidios y una victoria electoral de su partido ¿Quién salió beneficiado? No cumplir, una vez electo, con lo que se promete, en nuestro caso, acabar con la fiesta de los “malacates”, es lo que podríamos denominar fraude postelectoral.
Luego de centrarse y reforzar el encierro como principal solución al problema de la inseguridad-cosa en la que se han esforzado notoriamente-, ahora el problema está en las cárceles. Ya no es solo el problema del hacinamiento, de la violencia interna y los motines penitenciarios. Se ha convertido al sistema penitenciario en una oficina privada del crimen organizado y coto de la corrupción más escalofriante.
¿Es esto racional? ¿estamos condenados a seguir en el mismo esquema represivo y propagandístico, pero ineficaz? Digo, como ciudadano, no puedo seguir confiando en un gobierno cuyo desatino y tozudez para abordar el tema de la inseguridad, solamente ha generado más daño ¿O es que mantenernos asustados les es útil para volver a ofrecernos soluciones salvadoras para que volvamos a votar por ellos, para que sigamos esclavizados a la seguridad privada, comprando armas para arriesgar nuestras vidas y alimentando ese comercio inhumano? Suena perverso, pero no creo que sea muy lejano de la realidad.
El populismo punitivo es una mentira, un fraude. Es inmoral e irresponsable en un tema donde su ligereza y superficialidad se paga con vidas humanas y con el dolor de las víctimas. Nadie tiene la solución mágica para la inseguridad, no es un problema que se resolverá de la noche a la mañana, y no obstante los esfuerzos, el delito siempre existirá en estas sociedades, solo podemos aspirar a llevarlo a un nivel “tolerable” y en eso hay que ser claros, quien ofrezca lo contrario, miente. El problema de la inseguridad hay que enfrentarlo con racionalidad y realismo, no con seudo pragmatismos, y con las armas del Estado democrático de derecho, a través de una política criminal consensuada democráticamente y aplicada sistemáticamente y con transparencia.
Hace algunos días, un columnista, en un matutino “criticaba a los que critican” -me doy por aludido- en materia de seguridad y los desafiaba a ir más allá de las críticas y del discurso de que “es un problema complejo” hacia la aportación de soluciones. No comparto totalmente esa opinión, pues la crítica no puede estar supeditada necesariamente a la propuesta (¿o es qué, si no tengo propuesta, mejor me callo y aguanto?) y eso me lleva al segundo punto: para proponer, responsablemente, es necesaria la existencia y disponibilidad de datos e indicadores precisos que permitan hablar con propiedad, cuestión particularmente difícil en nuestro medio donde la disponibilidad de información no es necesariamente la regla, pues la cuestión de la inseguridad no se limita al número de homicidios o las denuncias de extorsiones publicadas por los medios, un análisis más preciso necesitaría otros datos sobre victimización y capacidades institucionales, para solo mencionar algunos. Además, nadie esta en la posición ni en la capacidad de dar de manera especulativa e individualmente soluciones, sino que estas tienen que ser producto de una construcción colectiva entre funcionarios y ciudadanos con basamento en un rigor técnico y científico que permita dar respuestas coherentes con las problemáticas que se pretendan atacar. Un dato para el público: en El Salvador se han producido, desde diversos sectores no vinculados al Órgano Ejecutivo, al menos tres propuestas amplias y detalladas de política criminal que han sido presentadas ante el gobierno, pero que no han recibido la necesaria atención, sea por negligencia, sea por animadversión ideológica. El dato muestra dos cosas: uno, que a la par de un reclamo ciudadano por la seguridad, también existen propuestas concretas y dos, que ante tal nivel de indiferencia, mayor grado de presión, sea ésta, a través de la crítica.

11 de septiembre de 2006

Otro libro interesante para bajar en tu PC

Se trata del libro "El cuerpo del delito. Representación y narrativas mediáticas de de la (in)seguridad ciudadana". El autor es German Rey y ha sido patrocinado por al Friedrich Eberth Stiftung y el Centro de Competencia en Comunicación para América Latina.

El libro, es la publicación de un estudio realizado en nueve países de América Latina, incluído El Savador, en el cual se analiza la forma en cómo los medios de comuniación escritos manejan la información sobre la violencia y la inseguridad.

El libro se encuentra disponible en formato PDF en el siguiente link:

http://www.c3fes.net/docs/delitofinal.pdf

En la misma página (http://www.c3fes.net) pueden encontrar otros links interesantes cómo:

"Violencia y medios: seguridad pública, noticias y construcción del miedo"
Por: Marco Lara Klahr, Ernesto López Portillo Vargas.
Publicaciones libros de Insyde www.insyde.org.mx/publicaciones.php

"La comunicación como estrategia para orientar a la ciudadanía frente a la violencia y la criminalidad"
Por: Cecilia Dastres y Eva Muzzopappa
Publicado por: Centro de Estudios en Seguridad Ciudadana, Universidad de Chile www.cesc.uchile.cl

5 de septiembre de 2006

Entrevista con Wacquant

“LA TOLERANCIA CERO ES MÁS CARA QUE UN PLAN SOCIAL”
(ENTREVISTA AL SOCIÓLOGO LOÏC WACQUANT SOBRE MISERIA, DELITO Y MARGINALIZACIÓN)
Leonardo Moledo - Página 12
Publicado el viernes 25 de mayo de 2001
Discípulo de Bourdieu, es investigador de la violencia urbana. Wacquant llegó a Buenos Aires a presentar su libro "Parias urbanos", donde desmenuza los procesos de marginalización en las grandes ciudades. En diálogo con Página/12 analizó ese proceso en la Argentina y por qué se termina por pedir un Estado penal. Loïc Wacquant es francés, pero está radicado en EE.UU. Es profesor de la Universidad de California-Berkeley.
El discurso de Loïc Wacquant, discípulo de Pierre Bourdieu, investigador y profesor de la Universidad de California-Berkeley, está centrado en los procesos de marginalización urbana- y expresado en los dos libros que se conocen de él en castellano, Las cárceles de la miseria y Parias urbanos-, además de sus contribuciones en Le Monde Diplomatique.
Wacquant analiza miseria, delito y marginalización no como márgenes o regiones atrasadas de un sistema que progresa y se enriquece (como podría haberse analizado la pobreza a mediados del siglo XX durante el florecimiento del Estado de bienestar), sino como una producción social necesaria de esa sociedad que progresa, en la que todos los actores intervienen de manera activa. Consiguiendo, en fin, como respuesta, la constitución de un "Estado penal" y un discurso que criminaliza la miseria y la marginación, y cuya expresión nítida es el aumento de las poblaciones carcelarias y el creciente reclamo de la "tolerancia cero".
Dentro de un enfoque relacional, Wacquant sostiene la insuficiencia de los análisis corrientes (y predominantes en la Argentina) que aritmetizan la miseria: "La línea de pobreza, que equipara la pobreza con los bajos ingresos, ignora y oscurece las dimensiones simbólicas, las características específicas de los procesos de marginación y la cadena de eventos y condiciones que conducen a los procesos de exclusión social". Amparado en los índices y su correlato simbólico (ghettos y villas miseria como zonas de peligro y territorios vedados), el Estado interviene no sólo para reprimir el delito sino para "borrar" (de la ciudad, de la vista) la presencia misma de la miseria, o con planes de asistencia -además de insuficientes- desarticulados, que al superponerse a la desarticulación misma del universo de lo marginal, de los parias urbanos", refuerza los mecanismos de la marginación avanzada. Que avanza más cuanto más avanza un sistema económico y social que cada vez progresa más y es más rico. Invitado a la Argentina para presentar su libro Parias urbanos, Loïc Wacquant mantuvo un diálogo con Página/12.

Evidentemente hubo un desplazamiento brutal del Estado de bienestar que intentaba paliar la miseria (entendida como falta de progreso) al Estado penal que la criminaliza.
Al mismo tiempo que se produce un desplazamiento brutal de todo el sistema económico y social. Y si esta política de la penalización de la miseria es adoptada es porque responde a un pedido social.
La "mano dura", la "tolerancia cero".
Pero lo interesante es que no sólo las clases privilegiadas quieren protegerse de la violencia sino también las clases pobres. Hay que hacer un análisis para comprender cómo las facciones más precarizadas de estas clases demandan políticas que les son esencialmente nefastas.
-Bueno, pero, ¿por qué?
Porque en el caso de los habitantes de las villas miseria, para quienes la inestabilidad de su existencia es un dato de todos los días, que intentan ver cómo hacer para llegar al otro día, el único pedido que pueden expresar es un pedido de orden inmediato. Porque se agregan al desorden los ladrones y los criminales. Esto se observa y es verdad en la Argentina, en Brasil, en Estados Unidos y en Francia. Los más desamparados son los más propensos a pedir políticas autoritarias. Para ellos un ladrón que les saca, por poco que fuese, les está sacando mucho.
Pero también se podría pedir asistencia social.
Claro, pero ante la retirada del Estado, como al Estado no se le puede pedir hoy seguridad social, en su defecto se le pide la penalización de los ladrones, y si el Estado no lo hace, se hace por cuenta propia. Esta es una de las características paradójicas de los subproletarios: el miedo de caer aún más bajo, es el miedo a que el desorden les quite lo poco que tienen. Por eso se pide una policía represiva, sin ver que la represión es para hijos y vecinos. La clase superior mira esto como un espectáculo, como se mira una serie por televisión...
¿Cómo se explica en su análisis el aparente plan suicida neoliberal que reduce a los consumidores a la marginalidad y lleva a la eliminación del mercado?
No es tan suicida para las clases altas. Cuando se desregula la economía, se bajan los salarios y se baja la capacidad de consumo de la clase obrera, se entra en un ciclo de represión... Y se hace aceptar a las clases medias y obreras una reducción del nivel de vida en 30 o 40 por ciento menos que la generación anterior. Eso pasó en la Argentina con un deterioro de estas clases. Pues, ¿dónde está la diferencia?
Bueno, se la han apropiado las clases superiores, es absorbida por quienes detentan el capital económico. Es una transferencia colectiva de la riqueza hacia los más privilegiados. Todo el discurso neoliberal está dirigido a presentar esto como un hecho fatal, ineluctable, un hecho natural, como si se tratara de meteorología. Así como a veces llueve, es lógico que los ricos cada vez ganen más.
En el siglo XVI se produjo en Inglaterra un proceso de marginación masivo y en cierta forma parecido al que usted describe ahora. Progreso de la economía, alambrado de campos, crecimiento de la riqueza general y marginalización de enormes sectores que son lanzados a los caminos. ¿Son identificables estos dos procesos?
Son procesos parecidos. Entonces, como ahora, crecimiento y marginalización estaban y están ligados. El avance de los sectores tecnológicos, de la nueva economía de Internet y los nuevos servicios por un lado. La desproletarización de la clase obrera y la desocialización del asalariado de los servicios, por otro lado, conforman este proceso. Estamos viviendo un segundo gran proceso de transformación, como cuando la economía feudal fue destruida, se liberaron a los siervos que se convirtieron en vagabundos y no existía un mercado de trabajo capaz de retenerlos. Entonces, en toda Europa aumentó la miseria, la violencia. La gran diferencia es que en el siglo XVI la economía no era capaz de producir riquezas para todo el mundo. En el siglo XXI vivimos en economías extraordinariamente productivas. Con un trabajo igual se produce todavía más riqueza. Y se podría garantizar un ingreso mínimo para todos, cosa que no se podía hacer en el siglo XVI. La segunda diferencia es que tenemos un aparato administrativo y político para redistribuir la riqueza, que tampoco era el caso del siglo XVI. Tenemos las riquezas y la capacidad organizacional para redistribuirlas. Lo que ciertamente no tenemos es la voluntad política para hacerlo.
En los años '60 se publicó en Estados Unidos un libro llamado Los hombres de la esquina (The men at the corner), que de alguna manera revalorizó la posición de los desocupados y, hace poco, un nuevo estudio señalaba que los que comercian con drogas, por ejemplo, no sólo trabajan sino que ponen en juego calificaciones muy complejas. ¿Usted comparte esa línea de análisis?
Estoy totalmente de acuerdo. Cuando se dice que en el ghetto o en la villa miseria no hay trabajo, lo que se está diciendo en realidad es que no hay trabajo asalariado. Pero la verdad es que trabajo hay, y mucho.
La economía de la calle requiere mucho esfuerzo, mucha inversión. Muchos jóvenes que controlan el tráfico de drogas tienen las cualidades de los empresarios: desarrollan nuevas tecnologías, nuevos productos, nuevos circuitos de distribución, hacen marketing, con la violencia regulan los intercambios, compiten, conquistan nuevos mercados, contratan personal y forman gente para el trabajo.
Es decir, ponen en juego las mismas capacidades que el discurso económico vigente exalta:competencia, mercado, eficiencia.
Y no sólo eso. En los grandes ghettos de los Estados Unidos -en las ciudades de Nueva York, Chicago, Filadelfia, Detroit-, si no existiera esta economía paralela, las condiciones de vida serían peores. Esta economía genera ingresos, empleo. Hay que hacerse la pregunta de por qué estos jóvenes emprendedores dedican sus esfuerzos a esta economía informal.
Bueno, seguramente no tienen mucha posibilidad de elegir.
Sí. Sucede que ya desde la escuela se sabe que los jóvenes de estos barrios no tendrán ninguna posibilidad de obtener empleos valorizados. Del otro lado, está la desocialización del asalariado. Pero es importante decir que, en la Argentina, la gente de las villas miseria trabaja. Es muy difícil sobrevivir todos los días y crear una economía allí donde no hay economía. Simplemente, no trabajan en sectores formales.
Usted sostiene que la marginalización avanzada y los parias urbanos ni siquiera tienen un lenguaje a través del cual expresarse.
Me refiero a que no tienen lenguaje en el espacio político, académico, donde no existen categorías para designarlos colectivamente. Yo mismo utilizo un término negativo, "parias urbanos", que designa por exclusión. Si hacemos una enumeración, lo veremos con claridad: "sin techo", "sin trabajo", "extranjeros ilegales", "gente sin educación", "encarcelados". Es un conjunto heterogéneo definido negativamente. No existen categorías como históricamente "la clase obrera", que era una categoría homogénea que designa una relación común (fuerza de trabajo y venta de esa fuerza), definida positivamente y todo lo que entra en esta categoría participa de una misma relación social. Sin embargo, ahora los habitantes de estos barrios relegados conforman una categoría heterogénea, fragmentada.
No como cuando la clase trabajadora se definía a sí misma como tal.
Hace treinta años se podía decir "los trabajadores" para designar a la mayoría de los barrios pobres. Ahora se los designa como "habitantes de los barrios pobres", por un territorio, un lugar de residencia, que sólo es un receptáculo de las diferentes relaciones sociales. Entonces, se puede decir que los "parias urbanos" desarrollan un lenguaje propio, pero no existe un lenguaje sociológico que los designe y los unifique.
¿Y entonces?
Hay que reinventar la categoría de trabajador, porque cuando emergió lo hizo como producto de un trabajo político de fabricación y difusión de la categoría, para que los asalariados se pudieran reconocer en esta categoría. Las categorías por las cuales la gente se reconoce son un trabajo simbólico y político. No emergen espontáneamente de la posición social. Hoy no hay nadie que haga ese trabajo de unificación política.
El dilema es unificar esta categoría de los "sin", tratando de no separarlos de los asalariados y sus organizaciones.
Hay un tema interesante y es el de la lógica de la situación. Quien va a asaltar un quiosco, actúa racionalmente.
Claro, no va a dejarse morir de hambre.
Y además, como su propia vida no vale nada, tampoco valora la vida del que está enfrente de él. Pero resulta que quien es agredido también actúa lógicamente al defenderse. ¿Cómo se puede cerrar esa contradicción?
Cuando el crimen le llega a uno, uno reacciona como cualquiera. Cualesquiera sean las determinaciones del crimen, es una violencia y uno reacciona ante esa violencia, aunque pueda comprender las motivaciones que llevan a quien uno tiene delante. Yo creo que no hay contradicción entre querer que la policía detenga a quien me ataca violentamente y saber que hay determinaciones sociales que explican por qué esa persona actúa así.
Bueno, ¿y entonces? Porque es esa lógica de la situación la que inclina a mucha gente a pedir ya sea "mano dura", ya sea tolerancia cero.
Tal vez, pero si en la reforma del Estado que propone Cavallo hubiera una parte destinada a profesionalizar la policía, a que la policía devenga una burocracia racional (en el sentido de Max Weber) y profesional, como la de los países como Francia y los Estados Unidos...
Pero usted critica a la policía de Francia o la de Estados Unidos.
Sí, cuando es brutal. Pero sostengo la necesidad de profesionalizar la policía, tener una policía que no sea brutal, una policía que respete la ley y los derechos humanos, y no una policía que encarcele y persiga a los que pintan graffiti, que cuando intervenga, respete la ley... Yo sé que no es probable, pero que es posible.
¿Y cómo se hace?
Uno podría servirse de la misma lógica neoliberal para volverla contra ella misma. Se podría usar la lógica contable: ¿hay que reducir los gastos del Estado? Bien. Se puede aplicar esa misma lógica para decir: ustedes quieren la tolerancia cero, pero la tolerancia cero es carísima; hay que construir prisiones, pagar jueces, encarar la miseria por medio del aparato represivo y penal. Es muchísimo más caro que encararla a través de un programa social o un programa de empleo. ¿Quieren tolerancia cero? Bueno, aplíquenla a la propia policía, a la violencia policial, apliquen la tolerancia cero a lo que ocurre adentro de las prisiones, apliquen la tolerancia cero a los crímenes económicos y fiscales.
No parece fácil.
No quiero decir que sea fácil y ni siquiera quiero decir que sea probable, pero pienso que es el único medio que tenemos: es como el que practica yudo y se vale de la fuerza del adversario y responde con la fuerza del adversario. Hay que hacer una especie de yudo político.
Sí, pero el yudo deja de servir cuando el adversario tiene un revólver.
Sí, ya lo sé.
Y ahí viene un poco el punto. Los planteos que usted hace involucran a la totalidad del sistema de relaciones del sistema neoliberal. Ahora bien, siempre hay un momento en el que, para decirlo de una manera más clásica, el análisis radical muestra la imposibilidad de mejorar las cosas y exige una revolución. ¿Su análisis llega hasta ese punto?
Yo creo que conseguir una policía que actúe dentro de la ley, que se convierta en una burocracia racional y se profesionalice, sería una verdadera revolución.


31 de agosto de 2006

Pronunciamiento de la judicatura de menores sobre el proyecto de reforma de la legislación penal juvenil

Los suscritos miembros y miembras de la Jurisdicción de Menores, jueces de menores, jueces de ejecución de medidas al menor y magistradas de las cámaras de Menores, ante las propuestas de Reformas a la Ley Penal Juvenil y la Ley de vigilancia y Control de Ejecución de Medidas al Menor sometido a la Ley Penal Juvenil que se encuentran actualmente en estudio de los y las diputadas de la Asamblea Legislativa, CONSIDERAMOS:

  1. Reconocemos que la legislación penal juvenil como todo producto humano es perfectible, en aras de fortalecer su espíritu y los principios basados en la Doctrina de la Protección Integral y de la realidad de las y los jóvenes que se ven involucrados en acciones delictivas, para ello, es necesario realizar un estudio a profundidad y con la seriedad debida de los instrumentos jurídicos en su integralidad.
  1. Observamos con preocupación el constante desarrollo de procesos legislativos inconsultos o con inclusión limitada de algunos sectores, que no responde al proceso democrático de formación de la ley, especialmente en lo que atañe a la temática de legislación penal juvenil. También es preocupante la falta de estadísticas confiables y argumentos racionales que justifiquen las propuestas de reforma. La necesidad de que las propuestas de reformas estén basadas en procesos de evaluación y consulta, está reconocido en el considerando II común de los dos anteproyectos de reforma.
  1. Denotamos en las propuestas de reforma una orientación por endurecer el sistema de reacción frente al delito mediante el incremento de la represión, propuesta que no asegura su eficacia y que además, no se hace acompañar de propuestas para la prevención de la violencia y delincuencia juvenil, que a nuestro juicio deben ser la prioridad del sistema.
  1. La experiencia ha demostrado que realizar reformas a la legislación penal no contribuye a la disminución de la problemática social de un país, por ello, es necesario el fortalecimiento de las instituciones responsables y que se invierta en proyectos de rehabilitación para los jóvenes que están en conflicto con la ley;
  1. En cuanto a los y las jóvenes que se encuentran en situaciones de vulneración de los derechos y con la población en general, es urgente tomar medidas tendientes a la prevención social. Así, desde las mesas de discusión organizadas por el Ministerio de Gobernación en el año 2004 se realizaron propuestas concretas orientadas a trascender más allá de la búsqueda de reformas a la legislación penal juvenil, hacia la construcción de planes de prevención e inserción social que no se han cumplido.

    De conformidad con lo anterior, exponemos las siguientes opiniones de algunas de las propuestas de reforma:

    1. Consideramos que, conforme al principio de igualdad constitucional, establecido en el Artículo 3 y 35 inc. 2º de la Constitución de la República, las y los jóvenes sujetos a la legislación penal juvenil debe privilegiarse el régimen jurídico especial en coherencia con la Convención sobre los Derechos del Niño; que es a su vez una conquista de los derechos humanos en El Salvador, la cual conforme al principio de Progresividad no puede ser revertida. Ese tipo de retrocesos y de irrespeto a principios constitucionales, no es compatible con un Estado Constitucional y Democrático de Derecho. Consecuentemente, no se puede tratar por igual a los desiguales, por lo que es importante que se mantenga la diferencia de edad que actualmente existe —por rangos etáreos de 12 a 16 años y mayores de 16 años y menores de 18 años—.
    1. En la propuesta de reforma se pretende integrar nuevas medidas tales como la Terapia y el Desarrollo de Programas de Instrucción Cívica, las cuales no han sido analizadas y discutidas con las personas llamadas a aplicar la legislación, a fin de asegurar la pertinencia, el contenido, la viabilidad y la eficacia de las mismas. Sobre la propuesta de introducir la terapia como medida punitiva, es sumamente preocupante porque, si de antemano se considera que una persona menor de edad necesita de un tratamiento psiquiátrico terapéutico, se estaría reconociendo que padece de alguna alteración de su capacidad mental y de esa manera se podría estar en contradicción con el Artículo 27, ordinal 4, letras a, b y c del Código Penal, que establece como causas que excluyen la responsabilidad penal, la enajenación mental, la grave perturbación de la conciencia y el desarrollo psíquico retardado o incompleto.
    1. En la normativa penal juvenil actual que lleva ya 11 años de vigencia, persiste la deuda pendiente de crear y fortalecer los programas y proyectos para el cumplimiento de las medidas en medio abierto, así como en internamiento, lo cual no asegura el éxito de la justicia juvenil. De hecho en la actualidad se carece de programas integrales estructurados para educar en responsabilidad a las y los jóvenes en conflicto con la ley y brindarles las posibilidades para la inserción sociofamiliar que ordena la ley, debido entre otras cosas, a la ausencia de recursos y la falta de voluntad en su asignación presupuestaria. Todo lo cual constituye un incumplimiento constante por parte del Ministerio de Gobernación de la atribución conferida en el Art. 127 de la Ley Penal Juvenil.
    1. En lo relativo al control del cumplimiento de las medidas a cargo de las y los jueces de ejecución de medidas al menor, en la normativa vigente se ordena cada tres meses, llama la atención que se pretenda sustituir por la revisión anual de las medidas, con lo cual no se asegura un correcto y pormenorizado proceso de seguimiento y evaluación al cumplimiento de los objetivos de Educar en Responsabilidad e Inserción Sociofamiliar, creando vínculos positivos según sea la realidad de vida de cada joven y hace inviable la correcta actuación del juez de ejecución de medidas al menor orientado a dar seguimiento individual exhaustivo a cada muchacho o muchacha, el respeto a sus derechos humanos y a las condiciones de cumplimiento de las medidas, con lo cual se distorsiona la finalidad de la sanción penal juvenil.
    1. Eliminar el techo de la medida máxima de internamiento de 7 años que existe actualmente y permitir que la normativa penal juvenil dependa de las reformas que se susciten al Código Penal genera un serio retroceso en la jurisdicción minoril, primero porque automáticamente incrementa la medida máxima a 37 años y medio de internamiento sin que se brinde justificación alguna y segundo porque atenta contra los principios fundamentales de la Ley Penal Juvenil que se persiguen. Esta propuesta además contradice abiertamente al artículo 37, literal b, de la Convención sobre los Derechos del Niño que está sobre la normativa secundaria, según la cual el internamiento sólo puede utilizarse como medida de último recurso, excepcionalmente y por el menor tiempo posible, disposición que se complementa con lo dispuesto en el artículo ___ del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos que también establece la privación de libertad como medida excepcional.
    1. En el desarrollo del proceso de menores, se debe velar por el cumplimiento del principio de confidencialidad de los procesos y por ende, se debe resguardar la identidad del joven. En consecuencia es preocupante que en esta nueva propuesta de reforma se extienda el acceso a los expedientes judiciales de un mayor número de personas en razón de su función. Esta propuesta estaría violentando el artículo 40, número 2, literal b, romano VII, de la Convención sobre los Derechos del Niño, según el cual de respetarse plenamente la vida privada del menor en todas las fases del procedimiento.
    1. Es alarmante que el sentido de las propuestas de reformas, se oriente a equiparar la situación del sistema penal juvenil al sistema penal de adultos, con lo cual se retrocede en el principio de especialidad de la normativa vigente, tal como lo proclama el Art. 35, inciso 2º de la Constitución. Además, en su conjunto, las propuestas van orientadas a empeorar la situación ya deplorable de las personas menores de edad sujetas a la jurisdicción de menores, especialmente de quienes se encuentran bajo internamiento.
    1. Por otra parte, varias de las presentes propuestas de reforma a la legislación penal juvenil, van orientadas a limitar las atribuciones jurisdiccionales de los Jueces y Juezas de Menores y de Ejecución de Medidas al Menor, de modo que se restringe su papel de garantizar la Constitución y los derechos de todas las personas víctimas o victimarios lo que resulta paradójico con el considerando II de los anteproyectos que expresan la conveniencia de adecuar la legislación a las necesidades de los operadores.
    1. No encontramos justificación alguna para expandir las atribuciones y poderes a los órganos encargados de la persecución de los delitos a través de varias medidas como la ampliación desmesurada del plazo de instrucción y la detención administrativa en manos de la Fiscalía General de la República, cuando la experiencia ha demostrado lo contrario: que los plazos y las formas de detención previstas actualmente en la Ley Penal Juvenil resultan efectivas.

    Por todo lo anterior, PEDIMOS:

    1. Se inicie un proceso de consulta ciudadana de las propuestas de reformas en el que como operadores de la jurisdicción penal juvenil podamos participar junto con otros actores sociales interesados en el tema. Por ello le pedimos una audiencia para escuchar nuestros análisis, opiniones y observaciones a las propuestas.
    1. Que el proceso de revisión de la normativa que se lleve a cabo, parta de la construcción de una política criminal que trascienda de la visión partidaria, basada en información técnica y con la mayor participación ciudadana posible, que atienda la integralidad del sistema de responsabilidad penal juvenil, la prevención de la violencia, la inserción social de jóvenes en conflicto con la ley y la satisfacción de los derechos de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes salvadoreños.
    1. Que todo esfuerzo de modificación legal esté enmarcado en el interés de fortalecer los principios y fundamentos de la Doctrina de la Protección Integral de la Niñez y el respeto a los tratados internacionales de derechos humanos ratificados por El Salvador, a fin de fortalecer el Estado Constitucional y Democrático de Derecho.
    1. Que el proceso de reforma integral de la legislación penal juvenil y demás normativa vinculada a los derechos de la niñez, se haga acompañar de un decidido apoyo institucional y de un refuerzo presupuestario que asegure la viabilidad de las propuestas, contribuya a la creación de programas de prevención e inserción social y permita mejorar las condiciones para el cumplimiento de medidas al interior de los centros de internamiento.
    1. Que en todo este proceso se tome en cuenta las recomendaciones dictadas para nuestro país, en el mes de junio del año 2004, por el Comité de los Derechos del Niño de la ONU.

San Salvador, 23 de agosto de 2006

CC:

      - Comité de los Derechos del Niño de la ONU

      • UNICEF El Salvador
      • Relatoría especial de la Niñez de la OEA
      • Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos
      • Comisión del Menor de la Corte Suprema de Justicia.

8 de agosto de 2006

Reformas a Ley Penal Juvenil reprimen, no reeducan


Esta nota ha sido tomada del periódico CoLatino, 080806. Doris Luz Rivas Galindo es Magistrada presidente de la Cámara de Menores de San Salvador. Además, es presidente del Foro de Jueces Democráticos y profesora universitaria de Filosofía del Derecho y Derechos Humanos.

Foto: Wilfredo Lara

Gloria Silvia Orellana
Redacción Diario Co Latino

De “inconsulto y mediático”, calificó la Magistrada de la Cámara de Menores, Doris Luz Rivas Galindo, las reformas a la Ley Penal Juvenil, que según su análisis, indica mayor “represión” y menos trabajo para prevenir que la niñez y juventud en riesgo, en el país, cometan su primer delito. En su reflexión, la Magistrada Rivas Galindo recalcó que mientras “todos los actores sociales del Estado no interioricen la problemática de estos niños y jóvenes, y no se involucren de forma directa a su rescate, difícilmente se podrá resolver la violencia y delincuencia”, explicó.
La jurista agregó que la apuesta debe estar en la prevención del delito, y en dar oportunidades reales a los que han delinquido, para su reinserción.“Recordemos que cuando ellos han cometido un delito, ha sido porque como sociedad hemos fallado, al no brindar seguridad familiar, salud, y educación que son derechos inherentes desde que nacen” opinó.

Diario Co Latino: ¿Cómo se define el estado de la niñez y juventud en riesgo?
La infancia la podemos visualizar en un sólo contexto de jóvenes en El Salvador, quienes se encuentran en una situación de vulnerabilidad severa.
El Estado salvadoreño, dio un gran paso formal al ratificar como leyes nacionales la Convención de los Derechos del Niño, de la ONU, al fundar el ISNA, al aprobar una ley Penal Juvenil y crear dos instancias para la protección de los mismos.
¿Cuáles son?
Uno es el sistema de protección social, que pretende atender mediante políticas nacionales multidisciplinarias, a los niños, niñas y jóvenes en riesgo o en vulnerabilidad. Aunque, sólo vemos documentos, sin ningún respaldo en la acción de políticas serias y responsables para disminuir, la problemática.

¿Quiénes entran en ese sistema de protección social?
Ubicamos a los niños de los 0 a los 18 años, que son sujetos de derecho, son personas que requieren atención en rubros importantísimos como salud, educación, políticas de familia.Encontramos a otro sector que catalogamos como niños vulnerados en sus derechos, ahí encontramos a los niños de la calle y los niños en la calle.

¿Cuál es la diferencia?
Los niños “en la calle” se entretienen o trabajan pero, tienen hogar, mientras los niños “de la calle” sobreviven en ella, realizan su vida allí, están abandonados por sus padres o adultos a cargo de su cuido, donde pueden ser víctimas de otros.Aquí están los niños huelepega, los mendigos, los que viven entre cartones bajo los puentes y se alimentan de la basura o desperdicios.

¿El sistema de protección social se queda corto?
Cuando el niño, niña o jóvenes ingresan al sistema de justicia penal juvenil, por cometer su primer delito o falta, esta claro, que los adultos les fallamos antes, hemos violados sus derechos inherentes al nacer. Falta mucho por cubrir de este fenómeno y sin políticas públicas efectivas difícilmente se podrá combatir parte de la delincuencia y violencia que vivimos, y que parece se les fue de las manos a las autoridades.

¿Mal diseño de políticas públicas?
Falta de conocimiento del tema de la niñez, de la Convención de los Derechos del Niño, que en sus artículos insta a formular leyes alterativas (generen cambios), y eso pasa por no invisibilizar a los niños, niñas y jóvenes. A buscar alternativas de reinserción en la sociedad, la convención de la ONU pretende que estas leyes alterativas generen un cambio del entorno social, que todos participemos. No podemos saber del niño hasta que delinquió, tenemos que tomar conciencia y provocar cambios. Hay un ejemplo triste, una beca de estudios se la entregan a un niño que ya cometió su primer delito, pero no hay para los que están en riesgo, entonces, ¿Qué estamos haciendo? premiamos al que cometió un error. Esa sería la lectura.

¿Es difícil adaptar las leyes internacionales al país, y de ahí, los movimientos tímidos para abordar el tema infantil?
Aquí esgrimen el argumento que no es Suiza, y le puedo decir, después de haberme informado muy bien de esa sociedad, ellos sí están bien organizados y creo que es un problema que ni lo tienen, o no lo abordan así.Las autoridades del país, en lugar de compararse con las acciones de otros países, deberían comprometerse y tener voluntad política para darles a esos niños una respuesta integral.Recordemos como la tutela del ISNA se la querían dar al Ministerio de Educación y luego, el Ministerio de Gobernación, eso constata que no tienen clara la política de infancia.

¿Y las reformas recién aprobadas?
Son respuestas mediáticas, inconsultas y las aplican sin una investigación previa o cifras del fenómeno.
Las reformas que son 16 para el sistema penal juvenil y 1 en la ejecución de medidas, tienen visión de represión, que lejos de ayudarlos a recuperar un entorno familiar estable, le generará aislamiento y confinamientos largos.Antes se aislaba al interno, hasta 10 días por una infracción dentro del centro de readaptación y ahora, es un mes, y al extender a más de 10 años las penas, están condenando a los jóvenes a pasar toda su vida tras las rejas, como una venganza, donde tiramos la llave y que Dios los socorra, esa no es una política gubernamental.

Y dentro de los centros de readaptación, ¿Cuáles son las condiciones y el presupuesto que tienen para desarrollar el trabajo?
Cifras de ese presupuesto no tengo conocimiento, pero se que se redujo tanto la última vez, que en el ISNA la atención médica quedó sin un doctor de planta y sólo una enfermera creo, atendía a todos, eso no puede ser.
No miento, los niños y niñas en el ISNA hasta se enferman del estómago el 1 de octubre, cuando es el día del niño, porque algunas instancias gubernamentales se presentan para regalarles comida y es el único día que llegan, y ¿qué pasa con los 364 restantes?. No podemos atender a la niñez y juventud con asistencialismo, necesitamos generar un cambio para que no regrese al sistema.

¿Se debe reformular el programa de readaptación?
Se debe hacer un estudio, porque no hay datos, programas, de por qué fracasó el sistema y para romper con el código de las pandillas. Aquí, en lugar de incrementar las penas a los jóvenes que participan en el crimen organizado, porque no gravar con más años a los adultos que los corrompen, esa sería una muy buena medida, no podemos crear leyes que se adapten a la corrupción o impunidad del sistema, se deben generar leyes alterativas, todos los actores sociales se deben apropiar del tema de la niñez.
Sabemos que hay esfuerzos pero, ante este fenómeno se ven aislados y débiles, no hay contundencia.
Entre las nuevas reformas se contempla la terapia y estudio para los jóvenes internos.
Aquí el 90% de los niños que ingresaron al sistema, es por problemas de drogas, o sea, todos esos niños y jóvenes necesitan terapia para poder rescatarlos, porque si se encierran sólo dilatan el momento de la recaída que tendrán al salir, de no tener un tratamiento.
Las nuevas reformas hablan también de disciplina y cívica dada por la PNC, y eso es ilógico que tienen que ver ellos, con cultura cívica y educación para estos jóvenes, tiene que ser un esfuerzo multidisciplinario. Si hay muchos adultos en la calle que cometen una serie de infracciones y lo consideran “ciudadano normal”, no se puede seguir fomentando una sociedad con doble moral.
Sobre la violencia y la participación de los jóvenes varones, en ella ¿Qué opina?
Este tema es preocupante, no se aborda con la seriedad que amerita y parece que se desborda de forma desmedida, y no se tienen cifras. Un ejemplo muy claro fue el arresto masivo de la Iglesia de Ilopango, encontraron 3 muchachos vinculados a pandillas, pero se llevaron a 197 que eran inocentes, la PNC, no puede trabajar violando los derechos humanos de los jóvenes y niños.

¿Y la Fiscalía General de la República, qué papel realiza?
La Fiscalía no puede permitir este tipo de abuso, crea impunidad. Es como justificar la muerte de un joven porque está vinculado con una pandilla y no se investiga, ninguna muerte se justifica.Este es un tema que ni los medios de comunicación se han interesado en desarrollar, ¿quién esta detrás de estos asesinatos de jóvenes? Este ambiente podría permitir hasta ejecuciones sumarias, de grupos paralelos de exerminio y eso si preocupa, las reformas no podrán frenar este fenómeno, sino hay un fundamento integral de fondo.
¿Y el sistema judicial, que ha sido cuestionado por el Ejecutivo?
A los jueces parece que han querido amedrentarlos y quitarles su independencia en sus fallos y eso es grave, porque viola la constitución de la república.
Porque la garantía para el ciudadano de recibir pronta y cumplida justicia, parte de la independencia y conocimiento del juez, que toque su caso, o sea, estamos violando el derecho al ciudadano de tener acceso a la justicia de forma imparcial.

22 de julio de 2006

Tomado de Bukowski


Hola, leí un relato de Charles Bukowski -mi actual autor de cabecera- que comparto con todos ustedes. Me parece que hace algunos comentarios interesantes y vigentes en alguna medida para nuestras circunstancias. Espero que lo disfruten. No es muy breve. Lo siento, pero se los recomiendo con devoción.

e.

Reseña biográfica: Charles Bukowski (1920-1994) fue el último escritor "maldito" de la literatura norteamericana, creador de una literatura provocadora y sórdida, cargada de gran emoción y sentimientos. Empezó a escribir cuentos muy joven pero, tras un primer relato publicado por una revista en 1944, abandonó la literatura por un espacio de diez años, en los que sentó los cimientos de su leyenda alcohólica. El alcohol, el sexo, la soledad y los aspectos más absurdos y sórdidos de nuestra civilización ocupan un lugar de honor en la obra de Bukowski, que siempre evitó los ambientes literarios; prefería los bares y las habitaciones lúgubres.

(el siguiente relato ha sido transcripto, respetando el formato del libro de donde se extrae: Bukowski, Charles. Escritos de un viejo indecente. Anagrama, Barcelona, 1998. Pags. 50-55, así que no extrañen la ausencia de mayúsculas ni de título. El relato fue escrito con ocasión de atentado contra Robert Kennedy en junio de 1968)


este tipo del mono del ejército se me acercó y me dijo, «ahora que ha pasado lo de Kennedy, tendrás algo de qué escribir». se dice escritor, ¿por qué no escribe él sobre ese asunto? siempre tengo que recoger sus mierdas y metérselas en un saquito litera­rio. creo que ya tenemos bastantes especialistas en el caso... ésta es la década de eso: la Década de los Especialistas y la Década de los Asesinos. y ninguno de ellos vale un cerote de perro cristali­zado. el principal problema de una cosa como el último asesinato es que no sólo perdemos a un hombre de cierto mérito, sino que perdemos también beneficios políticos, espirituales y sociales, y esas cosas existen, aunque parezcan tan altisonantes. lo que quiero decir es que en una crisis de asesinato las fuerzas reaccionarias y antihumanas tienden a solidificar sus prejuicios y a utilizar todas las brechas como medios de echar a la Libertad natural del jodido taburete del final de la barra.

no quiero presumir demasiado de estar activamente interesado por la suerte de la humanidad como Camus (ver sus ensayos) porque, en el fondo, la mayor parte de la humanidad me repugna y la única salida posible es un concepto totalmente nuevo de la comprensión de la felicidad, la realidad y el flujo de la Educación-Vibración Universal y esto para los niños pequeños que aún no hayan sido asesinados, pero lo serán, os apuesto veinte a uno, porque no se permitirá ninguna idea nueva: sería demasiado des­tructiva para la pandilla que tiene el poder. no, no soy Camus, pero, queridos, me fastidia ver que los miserables se aprovechan de la Tragedia.

un fragmento de la declaración del gobernador Reagan: «el ciudadano normal, decente, respetuoso de la ley y temeroso de Dios, está tan inquieto y preocupado como tú y como yo por lo sucedido.

»él, y todos nosotros, somos víctimas de una actitud que ha ido asentándose en nuestro país a lo largo de casi una década: una actitud según la cual un hombre puede decidir las leyes que ha de obedecer y las que no, y aplicar la justicia por su mano en pro de una causa, y qué delito no significa castigo necesariamente.

»esta actitud se ha visto alentada por las palabras demagógi­cas e irresponsables de supuestos dirigentes, unos aún en sus car­gos y otros no».

no puedo seguir, Dios mío. es tan terrible, la Imagen-Padre con el cinturón en la mano para zurrarte. ahora el buen gober­nador nos quitará los juguetes y nos meterá en la cama sin cenar.

señor señor, yo no asesiné a Kennedy, a ninguno de ellos. ni a King, ni a Malcolm X. ni a los demás. pero me parece del todo evidente que a las fuerzas Liberales de Izquierdas las están liquidando una a una; cualquiera que sea la razón (la sospecha puede proceder de que trabajó una vez en una tienda de alimentos de régimen y odiaba a los judíos); cualquiera que sea la razón, los izquierdistas son asesinados y metidos en sus tumbas mientras que los derechistas ni siquiera se manchan de hierba la vuelta de los pantalones. ¿no dispararon también además contra Roosevelt y Truman? demócratas. qué extraño.

lo de que los asesinos son enfermos, lo admitiré, y que la Imagen-Padre es también enfermedad, lo admitiré también. me han dicho los temerosos de Dios que he «pecado» porque nací ser humano y en otros tiempos seres humanos le hicieron algo a un tal Jesucristo. yo ni maté a Cristo ni maté a Kennedy, y tam­poco los mató el gobernador Reagan. eso nos hace iguales, no le pone a él por encima. no veo ninguna razón para perder liberta­des judiciales o espirituales, por muy pequeñas que sean ya. ¿quién está engañando a quién? si un hombre muere en la cama jodiendo, ¿debemos los demás dejar de copular? si un no ciuda­dano es un loco, ¿debemos todos los ciudadanos ser tratados como locos? si alguien mató a Dios, ¿quise yo matar a Dios? si alguien quiso matar a Kennedy, ¿quise matar a Kennedy yo? ¿qué hace al gobernador, en concreto, tan justo y a los demás tan pecado­res? los escritores de discursos, los no demasiado buenos, además.

un aparte muy curioso: no tenía ninguna razón para cruzar en coche la ciudad el 6 y el 7 de junio y en los distritos negros nueve de cada diez coches llevaban los faros encendidos de día en honor a Kennedy; hacia el norte de la ciudad la proporción descendía hasta el Bulevar Hollywood. y por Sunset entre La Brea y Normandía era uno de cada diez. Kennedy era blanco, amigos. yo soy blanco. mis faros no iban encendidos. sin embargo, pa­sando entre Exposition y Century, me entraron unos frescos y maravillosos escalofríos que me hicieron sentirme mejor.

pero, como digo, todos, incluido el gobernador, tienen boca, y casi todos sueltan su cuento, engranan sus prejuicios, sacan un beneficio personal de la tragedia. los que agarraron quieren con­servar y quieren convencerte de que es malísimo todo lo que pue­da vaciarles los cajones del oro. yo soy apolítico pero con las arti­mañas que manejan esos reaccionarios, podría verme jodido y otra vez metido en el juego.

hasta los redactores de deportes entraron en el juego, y, como todo el mundo sabe, los redactores de deportes son lo peor de lo peor en cuanto a escribir y sobre todo en cuanto a pensar. no sé si son peores escribiendo o pensando, pero sea lo que sea lo que quede encima, es una unión que sólo podrá engendrar mons­truos ilegítimos y repugnantes. como supongo sabes, la peor for­ma de humor tiene como instrumento de tortura la exageración extrema. lo mismo la peor forma de pensamiento destinado a pro­teger el ego y a proteger lo emotivo.

un redactor deportivo de uno de nuestros grandes periódicos no sensacionalistas escribió este fragmento (mientras R. Kennedy estaba en cirugía):

«El Estado Violento de Norteamérica: Una Nación en Cirugía.

»...una vez más Norteamérica la Bella ha recibido un proyectil en la ingle. el país está sometido a una operación quirúrgica. Los Estados Violentos de Norteamérica. Una bala es más poderosa que un millón de votos...

»No es una Democracia, es una Locura. Un país que no se atreve a castigar a sus criminales, a disciplinar a sus niños, a en­cerrar a sus locos...

»Se elige el presidente de Estados Unidos en una armería, en un catálogo postal...

»Están matando a tiros a la libertad. El "derecho" a asesinar es el derecho supremo de este país. La pereza es una virtud. El patriotismo un pecado. La conservación un anacronismo. Dios tiene más de treinta años. Ser joven es la única religión, como si se tratase de una virtud ganada a pulso. '"Decencia" es pies su­cios, burlarse del trabajo. "Amor" es algo para lo que se necesita penicilina. "Amor" es darle una flor a un joven desnudo con sa­bandijas en el pelo mientras tu madre está en casa sentada espe­rando con el corazón roto. Se "ama" a los extraños, no a los padres.

»Me gusta la gente que tiene visillos en la ventana, no la que vive en cuartuchos. Al próximo tipo que llame al dinero "pasta" deberían pagarle en trigo integral. Estoy harto de que me digan que debo intentar "comprender" el mal. ¿Debe un canario "com­prender" a un gato?

»La Constitución no se concibió nunca como escudo de los degenerados. Se empieza quemando la bandera y se acaba que­mando Detroit. Se elimina la pena de muerte para todos salvo para los candidatos presidenciales... y los presidentes...

»...los Hombres de Dios se convierten en hombres de la Masa. El Himno Nacional es un grito en la noche. Los norte­americanos no pueden pasear por sus parques, subir en sus auto­buses. Tienen que enjaularse.

»"¡Ponte en pie, Norteamérica!" grita la gente, pero se le igno­ra. Enseña los dientes, dicen. Amenaza con replicar. El león enseña los dientes y los chacales huyen. Un animal acobardado invita al ataque. Pero Norteamérica no escucha.

»...estudiantes neuróticos que apoyan los pies en mesas que serían incapaces de hacer, que destruyen universidades que no sa­brían reconstruir.

»...todo empieza con eso, la deificación de los desertores, los vagos, los pusilánimes, insolentes invitados a la mesa liberal de la democracia que la vuelvan sobre sus consternados anfitriones...

»...Quiera Dios que nuestros médicos puedan curar a Bobby Kennedy. ¿Pero quién va a curar a Norteamérica?»

¿necesitáis a este tipo? me lo suponía. demasiado fácil. prosa colorista de pregraduado enfocada sólo desde el punto de vista de la supervivencia de la situación actual. ¿conduce un camión de basura? no te sientas mal, hay trabajos mejores, que se hacen peor.

encerrar a los locos. pero ¿quién está loco? todos jugamos nuestro jueguecito, según las posiciones de peones, caballos, torres, rey, reina, ay, qué coño, estoy empezando a hablar como él.

y luego tenemos a los comecocos*, a los pensadores, a los gru­pos de especialistas, los equipos presidenciales organizados para dictaminar qué nos pasa. quién está loco, quién está alegre, quién está triste, quién tiene razón y quién no. encerrar a los locos cuan­do cincuenta y nueve de cada sesenta hombres que encuentras en la calle están chiflados, con neurosis industriales y esposas y pe­leas y no tienen tiempo para pararse un rato y pensar dónde están y por qué, y cuando el dinero que les ha mantenido en marcha y ciegos tantísimo tiempo, cuando eso ya no sirva, en­tonces, ¿qué vamos a hacer? vamos, muchacho, hay asesinos entre nosotros desde hace mucho. sólo que no era una explosión, era sólo un hombre con la cara como serrín y los ojos como manchas de mierda, hay tantos hombres así y tantas mujeres. Millones.

y pronto tendremos los informes de los equipos de comecocos, que, como los comités de la pobreza que nos decían que algunos hombres se morían de hambre en el piso de abajo, nos contarán que hay también algunos muriéndose de hambre en el de arriba. y luego se olvidará todo hasta el próximo atentado o el próximo suceso trascendental o el próximo incendio urbano, y luego se reunirán otra vez y pronunciarán sus estúpidas y esperadas pala­britas, se frotarán las manos y desaparecerán como cerotes retrete abajo. parece, la verdad, que todo les da igual siempre que el gráfico de beneficios se mantenga. y los lindos comecocos, agitando sus ases mágicos, liándonos con palabras, diciendo esto es así por­que tu madre tenía un pie deforme y tu padre bebía y una gallina te cagó en la boca cuando tenías tres años y por eso eres ho­mosexual, o tornero. todo menos la verdad: sencillamente que algunos hombres se sienten mal porque la vida es mala para ellos tal como es y que podría mejorarse fácilmente. pero no. los co­mecocos con sus paparruchas mecánicas que algún día se demos­trará que son absolutamente falsas, seguirán diciéndonos que todos estamos locos y se les pagará con creces por hacerlo. lo que pasa sencillamente es que no estamos enfocándolo bien. ¿recuerdas alguna de las canciones?

«cuánta suerte tengo, cuánta,

puedo vivir con lujo

porque tengo el bolsillo lleno de

sueños...»

«es mío el universo

aunque tenga la cartera vacía

porque tengo el bolsillo lleno de

sueños...»

o:

«no más dinero en el banco

no más gente a quien poder dar las gracias

qué le vamos a hacer

oh, qué le vamos a hacer

apaguemos las luces y

a dormir».

lo que no nos contarán es que nuestros locos, nuestros asesi­nos, salen de nuestro modo de vida actual, nuestro buen sistema norteamericano de vivir y morir. ¡Dios, el milagro es que no esta­mos todos claramente locos furiosos; en fin, considerando que hemos sido bastante sombríos hasta aquí, terminemos a la luz de lo fantástico, ya que estamos hablando de locura. recuerdo que estaba yo una vez en Santa Fe hablando, más bien bebiendo, con un amigo mío que era un comecocos de cierto renombre y, entre trago y trago me incliné hacia él y le pregunté:

—dime, Jean, ¿estoy loco? venga, chaval, dímelo de una vez. puedo aguantarlo.

él terminó el trago, lo posó en la mesita y me dijo:

—primero habrás de pagar la consulta.

entonces me di cuenta de que por lo menos uno de los dos es­taba loco. el gobernador Reagan y los redactores deportivos de Los Ángeles no estaban allí. y aún no había sido asesinado el se­gundo Kennedy, pero tuve aquella sensación rara, sentado allí con él, de que no estaban bien las cosas, pero que nada bien, y que no lo estarían, que no lo estarían en por lo menos otro par de miles de años.

y en fin, amigo del mono del ejército, escribe tú lo tuyo...



* Headsbrinkers, psiquiatras. (N. de los Ts.)

20 de junio de 2006

Reforma integral de la ley penal: entre la demagogia y el fetichismo jurídico

Ante la violencia en el país, un sector dominante de la opinión publicada –que no, opinión pública-, parte un abordaje del problema desde la visión de control, según la cual, el tratamiento de la violencia debe basarse en una intervención más eficaz del sistema penal y sus agencias: policía, fiscalía, judicatura, sistema penitenciario, las leyes y su respectiva aplicación.
En mi opinión, esta visión es reduccionista pues se basa en una clasificación formal y abstracta: el delito, y no real de los conflictos, sin ir más allá en la búsqueda y tratamiento alternativo de los factores facilitadores de la violencia. La complejidad de la violencia va más allá de un régimen jurídico y de la reacción del sistema penal a ésta. Ello no implica negar que el sistema penal juegue un papel en la contención de múltiples conflictos. Pero debemos insistir en que su intervención tiene limitantes estructurales respecto del complejo contexto social en que opera.

Desde esta visión se omiten, interesadamente, los factores estructurales que dan paso a la violencia, su reproducción y mantenimiento: la desigualdad, exclusión, el valor y uso cultural de la violencia en nuestra sociedad; fragmentación social y la ausencia de un modelo de desarrollo humano preocupado en la inversión en capital social, así como la falta de una fortaleza institucional que pueda combatir la impunidad.

Esta omisión nos llevaría a una trampa por la cual, la violencia y la criminalidad son un problema "moral", de la maldad de la condición humana o de la pérdida de valores, generando un maniqueísmo de buenos y malos, simplificador y políticamente explotable como excusa por funcionarios cuestionados ante la realidad de la violencia.

Las respuestas desde la visión de control son a posteriori, reactivas, y dependen de la ocurrencia de un daño previo. Partir de ellas como solución, es una visión obtusa. En esta línea discursiva se adscriben clichés, tales como leyes para suizos o leyes que benefician a los delincuentes, que propugnan por el endurecimiento de la legislación penal (aumento de penas, reducción de garantías, nuevos delitos, etc.), sin tener en cuenta los problemas materiales y falencias técnicas de las instituciones encargadas, la ausencia de políticas estratégicas, integrales y racionales. Tampoco tienen en cuenta el daño causado a las instituciones, que se traduce en saturación, desgaste y debilitamiento de sus capacidades de respuesta, así como la disminución de su legitimidad respecto del orden constitucional.

Estas propuestas, vacías y superficiales, en boca de operadores de justicia y seguridad pública son demagógicas. Luego de cerca de trescientas reformas a las leyes penales y del fracaso de las estrategias reactivas como mano dura, existe evidencia empírica que muestra la falacia de esta línea discursiva. Una acción política basada en respuestas exclusivamente represivas superficiales y reformas legales es coexistente con un incremento de homicidios.
La violencia actual tiene como uno de sus factores posibilitantes, una larga secuencia de omisiones o negligencias institucionales: falta de abordaje técnico, ausencia de planificación y acuerdos interinstitucionales y multisectoriales, apuesta exclusiva por la represión, prevalencia de intereses políticos y el uso ideológico y superficial del problema.

Investigaciones e informes sobre la justicia penal y la seguridad pública en El Salvador, demuestran la existencia de cuestiones bastante más complejas y profundas que afectan de manera sensible la capacidad de dar respuestas efectivas y eficientes a las demandas sociales. Por ejemplo:

  • La ausencia o debilidad del gobierno de la seguridad pública ejercido por el Ministerio de Gobernación, esto es, la virtual acefalía del sector en la generación y conducción de políticas públicas de seguridad, las cuales se limitan a respuestas policiales y no a un abordaje más amplio e integral de la problemática.

  • Falta de acuerdos y procesos de trabajo conjunto entre la PNC y la Fiscalía General de la República, las investigaciones sobre la temática indican la existencia de criterios de éxito disímiles entre ambas instituciones y la carencia de espacios de compartimentación de experiencia y comunicación, así como de evaluación.

  • La FGR no ha desarrollado una política pública de persecución penal que sirva como un mecanismo de racionalización de la demanda que enfrenta y que permita la inversión de sus energías institucionales en las áreas prioritarias.
Funcionarios del Ministerio de Gobernación y Magistrados de la Corte Suprema de Justicia hablan de revisiones integrales de la legislación penal, sin una discusión seria y realista de las falencias y necesidades de fortalecimiento institucional o peor aún, de la capacidad de la conducción política de las instituciones encargadas de la seguridad pública y su responsabilidad por el estado de la cuestión.

Es una propuesta irresponsable y amnésica. Obvia las dificultades prácticas e institucionales, así como las necesidades de recursos económicos y de capacitación para echar a andar un proceso de reforma de las dimensiones propuestas.

La propuesta no es inocente. Desvía la atención del público de los problemas de rendimiento institucional y de la evaluación política sobre los éxitos o fracasos de las políticas de seguridad ejecutadas hasta el momento y sobre los responsables de su ejecución y conducción.
(Una versión reducida de este artículo fue publicada en el Diario El Mundo, El Salvador, el día 04 de julio 2006, con el título "Reforma integral de la ley penal: más de lo mismo")

27 de octubre de 2005

Nuevo informe

Informe Estado de la Seguridad Pública y la Justicia Penal en El Salvador. Enero-agosto 2005


RESUMEN EJECUTIVO

FESPAD presenta su séptimo informe sobre el estado de la seguridad pública y la justicia penal en El Salvador, correspondiente al período enero-agosto de 2005.

El informe evalúa cuál es la situación actual de tópicos tales como los niveles de criminalidad y las principales respuestas gubernamentales a este fenómeno en un contexto que arroja números de 52 muertes por cada 100 mil habitantes, cifra que duplica la media latinoamericana, de por sí, elevado, y un promedio de hasta 14 muertes diarias en el país. Aunque el informe reconoce lo infundado de la supuesta “alza” de homicidios, que es debida más a debilidades estadísticas de las fuentes que a un incremento real, se señala que los niveles de impacto del homicidio son sumamente graves y no son una novedad del año 2005, sino que viene dado ya desde 2003, a lo que se suma el incremento de algunas figuras violentas como el robo de vehículos.

En cuanto a las estrategias de mano dura aplicadas en los últimos dos años, se muestra su efímero resultado que refleja en una aparente reducción de delitos en el 2003, pero dicha situación es rápidamente revertida en 2004. El informe concluye que las estrategias de mano dura no han tenido un impacto real en la situación de la delincuencia en el país y que los años previos a la aplicación de estas metodologías mostraban tendencias más orientadas al decremento de delitos registrados.

Se valoran positivamente la existencia de iniciativas de prevención y reinserción en el discurso oficial, que reconocen la necesidad de intervenir en el problema de la violencia desde otros factores y variables diferentes a la represión, sin embargo, pese a las buenas intenciones de los planes Mano Amiga y Mano Extendida, éstos no tienen el mismo perfil y publicidad que las acciones represivas en cuanto a su dimensión e impulso político, además, no muestran una idea clara sobre qué es prevención o qué es reinserción, sino que más bien, parecen un conjunto de iniciativas orientadas da dichos fines, pero sin una visión conceptual y funcional unificadora.

No obstante lo anterior, se valora muy positivamente las iniciativas de generación de un modelo de prevención local con participación ciudadana que impulsa la PNC en diferentes municipios de El Salvador, mediante la cual, se integran los liderazgos locales, la municipalidad y las representaciones del gobierno central en procesos comunes de trabajo para disminuir los focos de violencia y delincuencia del lugar.

Asimismo, en el informe se examina el funcionamiento e iniciativas de trabajo de las instituciones que conforma el sistema de seguridad pública: Ministerio de Gobernación, Policía Nacional Civil, Academia Nacional de Seguridad Pública y el Consejo Nacional de Seguridad Pública. También se estudia y evalúa el trabajo hecho en el ámbito de la seguridad pública y la justicia penal por parte de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos.

Una de las debilidades que el informe recopila es la relativa a al gobierno de la seguridad pública donde no se denota un ejercicio de funcionamiento articulado de las instituciones del sector, bajo el mando de un responsable político claro -que debe ser el ministro de Gobernación-, y por otro lado, existen débiles ejercicios de diseños de políticas públicas para el sector.

En el ámbito de la Policía Nacional Civil, el informe muestra como la situación de insatisfacción laboral de los policías, la violación de sus derechos y el clima de violencia del país son alicientes que promueven la fuga de personal, lo que ha llevado a la PNC a enfrentar un serio déficit en cuanto a la plantilla institucional necesaria para cubrir las demandas del servicio estimada en 23 mil miembros, frente a las cuales, las respuestas gubernamentales son sacar al ejército o recontratar expolicías, pero no, fortalecer el carácter profesional de los policías mediante una dignificación de su función.

Una situación extraordinaria que es abordada por el informe es la existencia de denuncias relativas a la injerencia de credos religiosos en el ámbito de la gestión interna de la PNC. Según dichas denuncias, existirían casos discriminación en situaciones en las que un traslado o algún beneficio laboral estarían afectados por el credo o filiación religiosa del aspirante y del jefe decisor.

Otro aspecto importante que destaca el informe el la creciente afectación de las políticas de seguridad de El Salvador y los países centroamericanos a la política de seguridad del gobierno de los Estados Unidos y su visión de seguridad hemisférica, la cual, implica riesgos de involución en los sistemas de seguridad de nuestros países en tanto, se coloca en contracorriente de los esquemas generados por las transiciones políticas de las subregión como por el Tratado Marco de Seguridad Democrática , que establecen una clara separación entre las tareas de seguridad publica, responsabilidad de los cuerpos de policía, respecto de las tareas de defensa nacional o seguridad exterior, encargada a los ejércitos. En la actualidad se percibe una fuerte tendencia a reactivar el papel de los ejércitos en el ámbito de la seguridad interna.

En el capitulo II que trata sobre el uso de la fuerza por y en contra de agentes de seguridad pública como punto destacable se mencionan los delitos graves, cometidos por agentes de seguridad pública, especialmente aquellos casos donde tanto las víctimas como los victimarios son también agentes de la policía. En este período se registraron dos casos donde agentes en estado de ebriedad asesinaron y lesionaron a sus compañeros. Los hechos pusieron al descubierto la debilidad de control al interior de la Policía Nacional Civil, así como también la falta de filtros de ingreso en la corporación policial.

En lo relativo a la justicia penal, se da cuenta del debate sobre la reelección o elección del Fiscal General de la República, donde FESPAD brinda sus consideraciones sobre los últimos seis años de gestión de la FGR, en donde no se ha visto un esfuerzo por construir una política de persecución del Estado racional y basada en las demandas de la realidad, y en consecuencia, la necesidad de realizar un proceso transparente y participativo de elección del nuevo titular.

También en el ámbito de la justicia penal, se da cuenta del estancamiento que en la Corte Suprema de Justicia sufren múltiples acciones de inconstitucional interpuestas en contra de diversas reformas realizadas a los Códigos Penal y Procesal Penal, así como a la Ley Penitenciaria, los cuales distorsionan el modelo original y la orientación de tipo acusatoria de la nueva legislación y que afectan sensiblemente diversos derechos y libertades de los ciudadanos.

En el ámbito penitenciario, se analizan datos estadísticos sobre su composición, distribución y hacinamiento y su tendencia al crecimiento. Para el mes de agosto 2005, se registraban 12, 494 personas adultas privadas de libertad, lo que establecía una tasa de 182 por cada 100 mil habitantes, un incremento de 2 puntos respecto de 2004, el 69% se encontraba condenado y el 31% en proceso. La capacidad instalada de los centros penales en el nivel nacional se encontraba superada en casi un 70%, aunque esta situación es más graves en algunos centros penales como el de Quezaltepeque que registraba un hacinamiento de 270%.

En cuanto a la política penitenciaría actual, la cual, sostiene el informe, se ha convertido en una extensión de la política de seguridad del gobierno, que como resultado arroja un agravamiento de las condiciones nugatorias de derechos de internos y sus familiares en el sistema penitenciario que se refleja en el incremento de la conflictividad interna en los centros penales y en los crecientes reclamos y protestas de los familiares de las personas privadas de libertad.

Se revisa de manera muy crítica el funcionamiento del Órgano Judicial, desde la elección de los nuevos integrantes del Consejo Nacional de la Judicatura por medio de un proceso de eleccionario del gremio de abogados plagado de irregularidades y transacciones políticas en el seno de la Asamblea Legislativa, pasando por el nombramiento directo de jueces por parte de la CSJ sin previa consulta a las ternas del CNJ como lo establece la Constitución, así como también, el debate sobre el recorte de las funciones de la Sección de Probidad en la investigación del enriquecimiento ilícito y la actual inacción y pasividad de la CSJ frente a los casos de enriquecimiento ilícito que conoce. El informe cuestiona ¿qué se puede esperar de un sistema de justicia que evade o burla las mismas reglas que debe aplicar?

Finalmente, se agrega un breve documento de seguimiento periodístico de casos de posibles ejecuciones sumarias, extrajudiciales o extralegales, posiblemente ejecutadas por grupos de exterminio, en el cual se registran 96 casos en el período estudiado por el informe, colocándose por encima de la media de años anteriores registrados por FESPAD. Estas muertes afectan especialmente a víctimas jóvenes entre los 16 y los 25 años y a los hombres. Sin embargo, la cifra de mujeres asesinadas en estas circunstancias, es del 35% de los casos, lo cual es más del triple de la media global de mujeres muertas en el país respecto de los hombres.
Datos de la obra: FESPAD, Estado de la Seguridad Pública y la Justicia Penal en El Salvador. Enero-agosto 2005, FESPAD Ediciones, San Salvador, octubre 2005. 138 páginas.

24 de octubre de 2005

Resumen ejecutivo de investigación

Relación entre la Fiscalía General de la República y la Policía Nacional Civil en el marco de la investigación criminal

RESUMEN EJECUTIVO

La realización del estudio sobre la relación entre la Fiscalía General de la República y la Policía Nacional Civil en el marco de la investigación criminal tenía como objetivo poder conocer, desde las opiniones y experiencias de los operadores del sector investigación criminal, tanto policiales como fiscales, las prácticas y condiciones en las que se desarrolla dicha actividad cotidianamente.

El estudio se deriva de una hipótesis más general sobre los procesos de reforma policial y judicial según la cual los resultados o efectividad de la investigación criminal en El Salvador estaban directamente relacionados con el desarrollo de procesos institucionales y no necesariamente con dificultades de tipo normativo-procesal.

La elección del objeto de investigación se realizó debido al convencimiento de que la investigación criminal es un pilar para el desarrollo de los procesos penales y en general, para la aplicación de la justicia penal. El resultado final de un proceso penal depende, en buena medida, de la calidad y consistencia de la investigación de los hechos.

La relación entre la Fiscalía General de la República (FGR) y el cuerpo de investigaciones de la Policía Nacional Civil (PNC) constituyen un binomio fundamental: el eje del sistema de investigación criminal actual en el país, en consecuencia, los mayormente responsables del éxito o fracaso de éste.

Un tema de gran importancia para el abordaje de la cuestión de la investigación criminal tiene que ver con un aspecto más amplio como el marco de la política de persecución penal en la que se enmarca. Tal como se propone, la política de persecución penal es la que tiene a su cargo la Fiscalía General de la República en tanto ésta decide qué, cómo y cuando perseguir, es decir, en buena medida, configura los alcances e impactos de la aplicación de la ley.

El estudio enfatiza permanentemente la necesidad de abordar la política de persecución penal como una política pública basada en demandas sociales y técnicamente fundamentada sobre bases de información útil y que asimismo, este regida por criterios de racionalidad, eficiencia, transparencia y legalidad, que sirva como un instrumento eficiente de gestión de la conflictividad conocida por el sistema penal.

Aunque el documento reconoce que el impacto de la investigación criminal es limitado a una pequeña proporción de hechos delictivos conocidos por las instituciones y contabilizados en cifras oficiales, se sostiene que una política de persecución penal racional y eficiente con un sector de investigación criminal con iguales características puede ser una herramienta útil que contribuyan a la mejora de la seguridad pública.

En el capitulo 3 se aborda el marco histórico. Para comprender el estado actual de esta relación es necesario conocer la evolución histórica, institucional y normativa de las instituciones involucradas. El estudio da cuenta del impacto del proceso de reforma policial y judicial generado o impulsado por los Acuerdos de Paz, sus matices políticos y sus consecuencias actuales. Se destaca la predominancia de criterios e intereses políticos en la conformación de instancias de investigación criminal en el proceso de gestación de la PNC y la ausencia de una visión estratégica para el desarrollo de ésta. En lo relativo a la Fiscalía General de la República indica una lenta evolución del desarrollo de su nuevo rol institucional generado por las reformas constitucionales y de la legislación penal.

En el capítulo 5, esta dedicado a los datos más recientes sobre el estado de la investigación criminal y las relaciones entre la Policía y la Fiscalía, a partir de las visiones de los operadores del sector investigación criminal.

El documento enfatiza el hecho de que existen divergencias o incongruencias de cobertura respecto de las demandas ciudadanas tal como se muestra en el dato que departamentos como Chalatenango, con mayor impacto de homicidios, muestra la tasa de fiscales dedicados a este rubro más baja del resto de departamentos. Paradójicamente, Morazán, con la tasa más baja de homicidios, cuenta con la segunda tasa mas alta de fiscales de delitos contra la vida del país. Las discordancias entre distribución de recursos humanos y demandas sociales, indican, en alguna medida, una debilidad de la gestión institucional en la elaboración y ejecución de políticas públicas.

Un dato que se obtuvo es que existe, en términos generales, una significativa distancia y falta de coordinación entre la Fiscalía y la Policía, o al menos, la ausencia de un mecanismo institucionalizado establecido, permanente y sistemático de comunicación y entendimientos para el establecimiento de objetivos, prioridades y apoyos mutuos en todos los niveles. No obstante, ésta primera afirmación tiene sus excepciones, pues algunas oficinas de la Fiscalía mantienen contacto con las regionales de investigación de la PNC, pero no es generalizado. Las unidades especializadas en crimen organizado y narcotráfico de ambas instituciones, mantienen una lógica de trabajo y comunicación permanente, que contribuye en alguna medida, a la obtención de mejores resultados.

Mayoritariamente, las relaciones existentes entre fiscales y policías siguen siendo distantes, los contactos entre ambos operadores siguen siendo esencialmente por escrito o vía telefónica. En ambos casos el contacto es incidental y sin periodicidad. El contacto personal entre los mismos es excepcional y para el solo efecto de actualizarse sobre el estado de la investigación o solventar cuestiones incidentales. En este contexto de distancias institucionales o falta de acuerdos fundamentales, una consecuencia que se deriva de ello es la existencia de criterios divergentes de actuación, con estándares de éxito o fracaso no compartidos.

En ámbito de la dotación y equipamiento de recursos materiales o asistencia de recurso técnico se constató una distancia comparativa entre las unidades de investigación criminal de la delincuencia común respecto de las unidades o divisiones elites dedicadas a temas de crimen organizado (principalmente secuestro) o narcotráfico. Las primeras enfrentan serios problemas de saturación y sobredemanda, infradotación de recursos materiales como transporte y equipo de oficina, así como también experimentan problemas de burocracia en el acceso a fuentes de información, lentitud en el traslado de información requerida, ausencia de capacitaciones o actualizaciones y apoyos técnicos administrativos que les ayuden a agilizar su trabajo. Todas estas dificultades tienen un impacto negativo en el marco de los procesos penales, contribuyendo a la presentación de casos débiles. Según datos de la FGR, en el año 2004, solamente un equivalente al 7.4% de los homicidios registrados ese año, obtuvieron sentencia condenatoria en un proceso penal.

Ante el panorama anterior, las unidades y divisiones elites gozan de acceso privilegiado a información, no enfrentan una demanda permanente y elevada como sus otros colegas, existe cooperación del sector privado hacia esta área, cuentan con infraestructura y equipo suficiente, sistemas de análisis de información propios, financiamiento preferencial y un gran respaldo político, lo que en conjunto son factores fundamentales de la efectividad de éstas y que se traduce de manera inversa para las áreas de delincuencia común que afecta más ampliamente a la población del país.

El estudio concluye que la ausencia de una política de persecución penal y de investigación criminal, pensadas estratégicamente de cara a objetivos prioritarios, que organice los recursos estatales de la persecución penal y la investigación criminal en torno de objetivos y metas comunes es una muestra de debilidad institucional en este sector.


Datos de la Obra: Amaya Cóbar, Edgardo y Oswaldo Feusier Ayala, Relación entre la Fiscalía General de la República y la Policía Nacional Civil en el marco de la investigacion criminal, FESPAD Ediciones, San Salvador, octubre 2005. 83 Pags.

20 de octubre de 2005

Bienvenidos al Blog sobre Seguridad y Justicia

Estimados y estimadas:

Bienvenidos a este experimento de discusión sobre la cuestiones de la seguridad y la justicia. La intención de este blog es abrir un espacio en la red para que personas involucradas en áreas relativas a seguridad pública, seguridad ciudadana, justicia penal, política criminal y gestión de la violencia podamos compartir ideas y conocimientos sobre estos temas que constituyen dos de los principales aspectos de las agendas públicas de los países latinoamericanos.

Acabo de iniciarme en esta cosa de los blogs. De momento no tengo una propuesta de abordaje, a lo mejor la construimos juntos.

Saludos.

Edgardo Amaya