Ideas y debates sobre seguridad pública, justicia, gestión de violencia y política criminal. Opiniones estrictamente personales.
6 de septiembre de 2007
5 de septiembre de 2007
Editorial en Boletín Seguridad y Derechos Humanos del IIDH
recientemente fui invitado a elaborar el Editorial del número más reciente del Boletín Seguridad y Derechos Humanos, publicación del Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH)
El editorial se intitula "Maras y pandillas: el desafío de la inclusión, la democracia y el Estado de Derecho" y pueden acceder a él, haciendo click en el título.
Grupos de exterminio. Nuevos cuentos, viejas prácticas
Por Edgardo A. Amaya Cóbar
Recientemente los medios de comunicación han colocado en sus principales espacios la noticia sobre la existencia de grupos de exterminio de presuntos delincuentes, que tendrían participación de miembros o exmiembros de la PNC en sus actividades ilícitas.
Tras la noticia, se han generado algunas hipótesis sobre las segundas o terceras intenciones de la acción de las instituciones en este caso. En primer lugar, las especulaciones han surgido cuando, al capturarse el primer sospechoso -un sargento de la PNC señalado de actividades de sicariato, detenido en flagrancia por elementos militares a instancias de familiares de una de sus víctimas- puesto que las autoridades policiales han manifestado que ya existía una investigación en contra de dicho oficial. Sin embargo, había sido mantenido en su cargo en el área de investigaciones y, de no ser por la captura en flagrancia realizada por los efectivos militares, no podríamos adivinar cual hubiese sido el futuro de la supuesta investigación.
Posteriormente, las investigaciones han develado la existencia de otros involucrados, quienes, cuando menos, habrían encubierto o favorecido la evasión de la justicia de otros involucrados. Además, el relato periodístico sugiere el patrocinio de otros actores, en particular, empresarios de la zona.
La trama es conocida. La hemos visto antes en países como Brasil, Guatemala, Honduras. En determinados momentos, en el marco de elevados niveles de violencia, gran sensación de inseguridad ciudadana e impunidad, aparecen estas iniciativas, estos altruismos perversos, supuestos justicieros que operan ante la ineficacia de la institucionalidad, quienes desde los ojos de personas asustadas y desesperadas son aprobados y hasta defendidos.
Sin embargo, el desenlace de la trama, como ha sido visto, no es feliz. Dichas actividades generalmente están mediadas por la corrupción para favorecer la comisión e impunidad de otras actividades ilícitas: homicidios, amenazas. Luego, quienes las cometen y favorecen son criminales y corruptos, no justicieros. Cuando matan a un presunto delincuente, no hacen “justicia”, solamente regulan el mercado. No es un favor.
No bastando con ello, se vuelven tan fuertes y se instalan tanto, que terminan revirtiéndose en contra de aquellos que una vez creyeron en ellos y las posibilidades de su control son mínimas porque ellos manejan los hilos de la impunidad.
La temática sobre la existencia de grupos de exterminio en El Salvador no ha sido suficientemente tratada. Las posiciones oficiales al respecto, en particular, las de la PNC han sido ambiguas, cuando no, contradictorias, como en el contexto de las investigaciones de la denominada Sombra Negra donde se señaló que mandos de la misma institución intentaron sabotear las investigaciones realizadas por el Departamento de Investigación del Crimen Organizado (DICO) Posteriormente el DICO fue desarticulado cuando realizaba investigaciones sobre la participación de elementos policiales en la ejecución de presuntos delincuentes.
Entre los años 2000 y 2006, los seguimientos periodísticos de la Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho (FESPAD) han recopilado más de seiscientos casos en los que, por la forma de su ejecución relacionado con los antecedentes de la víctima (pandillero, tatuado, presunto delincuente), presencia de elementos uniformados o enmascarados, uso de logística como vehículos y armas de grueso calibre, evidencias de planificación o las características de ejecución como tiro de gracia, manos o pies amarrados, plantean la probabilidad de ser producto de acciones de grupos de exterminio. Lo anterior se viene a sumar a lo planteado por otras instituciones como la Oficina de Tutela Legal del Arzobispado que ha realizado investigaciones in situ y ha constatado la existencia de dicha práctica, en algunos casos, con participación de elementos policiales. Además se debe agregar el triste precedente de la denominada Sombra Negra, que operó en San Miguel en los años 94-95 y cuya investigación y proceso judicial dejaron impunes los hechos.
En lo consiguiente, la PNC ha negado la existencia de dichas agrupaciones, en otras lo han afirmado, pero siempre habían negado la existencia de la participación de la institución en dichas actividades.
Ahora, múltiples elementos de la institución enfrentan procesos por su participación en el marco de actividades ilícitas vinculadas con sicariatos por encargo y extorsiones. Sin duda, es un hecho positivo el que las autoridades judiciales y de seguridad hayan procedido a la investigación y procesamiento de los sospechosos, independientemente de su procedencia institucional. Lo que cabe esperar es que las investigaciones profundicen sobre las redes y niveles superiores en que se articulan estas prácticas y que éstas sean impactadas por la aplicación de la justicia.
22 de agosto de 2007
[Desde Chile] Flacso lanza reporte sobre Sector Seguridad en AL
El Programa Seguridad y Ciudadanía de FLACSO-Chile ha publicado el Reporte del Sector Seguridad de América Latina y el Caribe 2007 que analiza la situación y desafíos de la Defensa, Seguridad Pública y los servicios de Inteligencia en la región.
Este volumen de análisis comparado fue realizado con aporte de la Fundación Open Society y auspicio de la Organización de Estados Americanos. Esta investigación plantea interrogantes sustantivas sobre el desarrollo del sector seguridad en términos de la autonomía, el liderazgo civil y los desafíos de profesionalización en cada una de las instituciones analizadas.
Para descargar el documento favor haga click en la siguiente imagen.
Para más antecedentes favor consultar a seguridadyciudadania@flacso.cl
11 de agosto de 2007
Índices delictivos, aritmética y censura periodística
27 de julio de 2007
Liberan provisionalmente a los detenidos del caso Suchitoto
Estas personas fueron privadas de su libertad a raíz de las capturas del pasado 2 de julio de 2007 en la ciudad de Suchitoto en el marco de una protesta pública, donde se detuvo a 14 personas en diversas circunstancias, de las cuales, una fue liberada al inicio del proceso y a las otras 13 aún se les imputa la comisión de hechos tipificados en la legislación antiterrorista y se les procesa en tribunales especializados de Crimen Organizado.
FESPAD pide rechazar propuesta de reformas al Código Penal
Edgardo Amaya, coordinador del proyecto de Seguridad Pública y Justicia de FESPAD y María Silvia Guillén, directora de FESPAD. Eduardo Toledo
Gloria Silvia Orellana
Mirna Jiménez
Redacción Diario Co Latino 26 de julio de 2007
La directora de la Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho (FESPAD), María Silvia Guillén, dijo que las propuestas de reforma «son un intento de seguir politizando la vida jurídica del país” , por lo que pidió a los órganos del Estado mayor seriedad ”.
Para esta fundación las leyes: Antiterrorista y del Crimen Organizado, y los Tribunales Especiales, lo único que pretenden es crear en el país un estado de excepción permanente y que la población tenga menos libertades.
Con dichas reformas al Código Penal, en el artículo 348, lo que se pretende es trasladar de forma corregida y aumentada la Ley Antiterrorista, lo que se traduce en una pena ilegítima y con imputados sin derecho a juicio.
«Las personas no podrán gozar de medidas sustitutivas, lo cual se convierte en un escarmiento y una medida ejemplarizante para intimidar a la ciudadanía», dijo Edgardo Amaya, coordinador del proyecto de Seguridad pública y Justicia de FESPAD.
Amaya sostuvo que “las leyes del Crimen Organizado y la Antiterrorista han contribuido a crear un sistema paralelo, lo cual constituye una violación al derechos de los y las imputadas, a un juicio justo, según los estándares establecidos por el Sistema Interamericano de Derechos Humanos”.
Por ello FESPAD pide a la Asamblea Legislativa no aprobar las propuestas de reformas del artículo 348 del Código Penal; a la Fiscalía General de la República le pide iniciar las investigaciones por los acontecimientos de Suchitoto y los delitos que la Policía Nacional Civil cometió, y al Órgano Judicial le pide resolver las acciones constitucionales presentadas ante la Sala de lo Constitucional .
IDHUCA un desacierto más del Ejecutivo
Por su parte, Guadalupe de Espinoza, del Instituto de Derechos Humanos de la UCA (IDHUCA), consideró un desacierto la petición del Ejecutivo de penalizar con diez años el “atentar” contra la paz pública.
La jurista explicó que el derecho penal es la “última” alternativa de un Estado para aplicar al “problema” que aborden, y el Ejecutivo, al realizar este cambio en el contenido o tipificación del delito quita el nivel de concreción de la ley.
“El concepto ha quedado muy ambiguo porque según conceptos del derecho penal, quitar la paz pública es un ataque gravísimo al sentimiento generalizado de la población a su seguridad y no una simple molestia por no llegar a tiempo a otro sitio”, argumentó.
Asimismo, observó contradicciones subjetivas que rayan en lo ilógico. “Si usted va por la calle y en su pasado fue víctima de la Fuerza Armada durante el conflicto armado –suponga- los ve desfilar por las principales calles y con armas, ese desasosiego provocado y temor se constituye en un delito contra usted y puede ir a la Fiscalía General de la República a interponer su denuncia, porque sería una agresión”, ejemplificó.
Según Presidente Saca se abusa de la libertad
En el marco de la celebración del Día del Periodista realizada ayer, el Presidente de la república Elías Antonio Saca afirmó que las reformas que se han presentado al pleno legislativo son para poner orden.
“Tienen por objeto preservar las libertades pero a la vez darle un marco legal a las autoridades para poder llevar a la justicia a aquellos que abusando de las libertades cierren calles, o dañan la propiedad privada”, declaró Saca.
La interrupción de consultas por impedir el paso a hospitales en huelgas es un punto al que el ejecutivo le ha puesto énfasis y piensan sancionarlo severamente.
“Aquí nadie tiene ningún problema para manifestarse, todo mundo puede ir a la calle, puede manifestarse, puede decir lo que quiera del gobierno, lo que no se puede y lo que no se vale en la democracia es destruir la propiedad privada y la propiedad país. Lo que no se vale en la democracia es impedir que los pacientes vayan a los hospitales, lo que no se vale en la democracia es impedir que se celebre una audiencia”, fueron las justificaciones de Saca.
26 de julio de 2007
Informe de la Comisión Nacional de Seguridad Ciudadana y Paz Social
24 de julio de 2007
Informe final sobre homicidios e impunidad en El Salvador
El periódico digital El Faro, ha puesto en su edición de esta semana, la versión final del estudio “Deficiencias policiales, fiscales o judiciales en la investigación y juzgamiento causantes de impunidad” mismo al que hemos dedicado un par de comentarios en este blog. Para ver y descargar el informe, has click aquí.
16 de julio de 2007
Autoritarismo y ley penal
Por Edgardo A. Amaya Cóbar
Auctoritas non veritas facit legem decía Hobbes, autor del Leviatán. Es la autoridad, la fuerza, la que hace la ley, no la razón. Con ello reconocía que la ley podía ser un instrumento del más fuerte y no necesariamente un instrumento del bien común o la sensatez. Luego de trescientos cincuenta años, la sabiduría de dicha frase sigue siendo vigente, y como lo atestiguamos en El Salvador, ello es cada vez más patente.
La categoría autoritarismo, o el adjetivo autoritario/a que se anexan en algunas visiones y discursos sobre la gestión del poder en el país –trilladas por el uso que de ellas se hace en discursos panfletarios y radicaloides–, no es totalmente descartable ni inadecuada, si recurrimos, con rigor, a la Ciencia Política.
Según Mario Stroppino, el autoritarismo se caracteriza por ser una tendencia dominante hacia el mando antes que al consenso, falta de valoración de las instituciones representativas y reducción o falta de atención hacia la oposición, así como la anulación o eliminación del contenido de los procedimientos establecidos institucionalmente (controles). El autoritarismo tiene su basamento en el principio de autoridad, con una marcada utilización de medios coercitivos y la restricción de la libertad para la imposición del orden, el cual constituye su bien o valor primordial (Stroppino, Mario. “Autoritarismo”, en Manteucci, Niccola y Norberto Bobbio. Diccionario de Política, Siglo XXI editores, Madrid. 1987, Págs. 143-155)
Quizás uno de los indicadores por excelencia del autoritarismo es su intolerancia a la oposición, a todo lo que no se adecue a “su orden”. Sobre esto, para muestra, recordemos que el Presidente de la República ha llamado “estorbos” a la oposición política.
Podríamos tomar como parámetro de medición de la intolerancia la graduación de sanciones de la ley penal. El homicidio simple de una persona enfrenta penalidades de diez a veinte años y en el caso del homicidio agravado de treinta a cincuenta, mientras que los capturados procesados por la ley antiterrorista enfrentan penalidades de cuarenta a sesenta años. Parecería que manifestarse en contra de políticas gubernamentales equivale a atentar contra el Presidente de la República. Es más grave criticar, disentir, protestar, que un homicidio. (Dicho sea de paso, la menor importancia del homicidio se evidencia en los pobres resultados que se obtienen en la investigación de este delito -96% de impunidad- como lo mostró el estudio de PNUD)
También resulta aplicable a nuestra realidad otra de las características asignadas al autoritarismo: la utilización de medios coercitivos y la restricción de la libertad para la imposición del orden. Sobre esto podemos partir de antecedentes tales como las más de trescientas reformas a la legislación penal, la creación de legislaciones especiales como la Ley especial contra actos de terrorismo y la Ley contra el Crimen Organizado y delitos de realización compleja, que aumentan la capacidad de captación y afectación de la ciudadanía por el sistema penal, y –como ya lo constatamos–, para ser utilizadas como instrumento de intimidación y restricción de los derechos de libertad de expresión, de asociación y reunión, mediante la criminalización de la protesta.
Sin embargo, dado el escándalo nacional e internacional de las capturas de los manifestantes de Suchitoto bajo figuras de la Ley antiterrorista. El ciudadano Saca –según lo manifestó el sábado– en un acto de constricción ha decidido enmendar la situación (digo ciudadano, por aquello que no es Presidente en horas y días no laborales) La “solución” (¿¡!?) sería aumentar las penas del delito de “desordenes públicos” y aplicarla a las manifestaciones, en lugar de la Ley antiterrorista, para lavar la imagen tan autoritaria que por ahora ha dejado a la vista, cuando lo que propone es hacer exactamente lo mismo con otro nombre.
13 de julio de 2007
Avanzada autoritaria
Por Edgardo A. Amaya Cóbar
La captura de catorce personas en el marco de una manifestación y el posterior procesamiento y detención preventiva contra trece de las mismas por cargos de la ley antiterrorista, es la evidencia dramática de la reconversión autoritaria de la institucionalidad salvadoreña. Constituye una confirmación contundente de lo que veníamos denunciando respecto de
Sin embargo, este dato si bien, el más demostrativo en la actualidad, solo es la secuela de una serie de acontecimientos -algunos conocidos, otros no- que dan cuenta de la creciente devaluación de los derechos y libertades de la ciudadanía frente a la arbitrariedad y al poder punitivo del estado, con lo cual se da una general devaluación de la calidad de nuestra democracia.
Periódicamente hay peticiones de investigación de hechos violatorios de los derechos humanos a
En este torcido entramado institucional, los jueces independientes y de vocación democrática han marcado la diferencia con su autoridad moral y altura profesional, frente a las visiones autoritarias y abusivas que atentan contra los derechos de los ciudadanos. Lamentablemente, parece que esta expectativa ha sido manchada. El cuestionable fallo de la jueza especializada por el cual ordenó procesar a trece de los catorce capturados, y ordenó la detención provisional de los mismos, nos hace temer la confirmación de otro de nuestros temores: la selección de jueces a la medida de las exigencias de esta avanzada autoritaria que se orienta a consolidarse, devolviéndonos a épocas previas a los Acuerdos de Paz.
Tal como lo manifestó
“El pueblo que olvida su historia esta condenado a repetirla”. En el contexto que se ha generado, se comete una grave omisión del pasado, dentro de las causas del conflicto se encontraban la injusticia social, la violación sistemática de los derechos fundamentales, y como correlato de estas causas, la ausencia de un poder judicial independiente y capaz de sancionar dichas violaciones y proteger a la ciudadanía de los abusos del poder. La tendencia del gobierno por liberarse de controles democráticos, entre ellos, las manifestaciones de disconformidad de la ciudadanía, puede ser un arma de doble filo al cerrar los canales de expresión de la población.
Carta de WOLA sobre los acontecimientos de Suchitoto
Presidente de El Salvador
Casa Presidencial
Avda. Dr. Manuel Enrique Araujo 5500
San Salvador, El Salvador
6 de Julio, 2007
Estimado Presidente Saca:
En nombre de la Oficina de Washington sobre América Latina (WOLA por sus siglas en inglés), quisiera expresarle mi gran preocupación acerca de las detenciones que se llevaron a cabo en y alrededor de la municipalidad de Suchitoto el 2 de julio, y sobre los cargos que han sido formulados en contra de los detenidos.
Entiendo que el 2 de julio cuatro individuos fueron arrestados camino a Suchitoto, donde participarían en una protesta contra la política de descentralización que usted estaba anunciando ahí esa mañana. Los individuos eran Marta Lorena Araujo, Presidenta del Consejo de Liderazgo Nacional de CRIPDES; Rosa Valle Centeno, Vicepresidenta del Consejo de Liderazgo Nacional de CRIPDES; María Haydee Chicas, reportera y fotógrafa de CRIPDES, y Manuel Antonio Rodríguez, chofer de la camioneta de CRIPDES. De acuerdo a los reportes, estos cuatro individuos fueron detenidos a varios kilómetros del lugar de la protesta, y previo a su arribo a la misma. Ellos en ningún momento participaron en las actividades de protesta que se dieron lugar en el poblado el 2 de julio.
Entiendo, también, que después de estos arrestos, un grupo de manifestantes se reunió en la estación local de policía para exigir la liberación de los detenidos, y que una confrontación se desató entre los protestantes y la Unidad para el Mantenimiento del Orden (UMO) de la Policía Nacional Civil. Al menos diez manifestantes fueron detenidos en ese incidente; por lo menos un oficial de la policía resultó herido, así como un número de protestantes.
Estoy particularmente preocupado por los arrestos de los cuatro miembros de CRIPDES, quienes fueron detenidos previo a su arribo a la manifestación, y angustiado al conocer que han sido acusados de “Crear Desorden Público, Destrucción de la Propiedad y Actos de Terrorismo” conforme a la Ley Antiterrorismo de El Salvador.
Es difícil entrever cualquier justificación legal para la detención de estas cuatro personas, quienes nunca llegaron a la protesta; no hay evidencias claras de ninguna actividad criminal. Estos cuatro individuos no participaron en ningún acto de desorden público, destrucción de la propiedad o en presuntos actos de terrorismo, por lo que es difícil evitar llegar a la conclusión de que sus arrestos tuvieron la intención de prevenir su participación en el acto de protesta, y que fueron motivados políticamente.
Los cargos contra todos los detenidos en Suchitoto por violaciones a la Ley Antiterrorismo son igualmente preocupantes. No presencié, evidentemente, los eventos en Suchitoto, y no puedo asegurar si los detenidos provocaron a la policía antimotines o si estuvieron involucrados en agresión u otras conductas ilícitas. De ser así, las acciones legales pertinentes pueden ser justificables.
Sin embargo, existe una importante distinción entre actos de protesta, incluso aquellos que van contra la ley, y actos “terroristas”. El respeto por la democracia y la libertad de expresión exige que esta distinción sea observada.
Esta semana, al desechar los cargos por violaciones a la Ley Antiterrorismo contra Vicente Ramírez, líder del sindicato de vendedores ambulantes, el Juez salvadoreño Rigoberto Chicas determinó que los actos de terrorismo se definen por ser perpetrados con el objeto de causar terror, y que dicha definición no aplica a los actos de protesta. Asimismo, asentó que el término “terrorismo” no debe ser aplicado de forma irresponsable.
Los cargos por violaciones a la Ley Antiterrorismo, y el discurso consiguiente, no han contribuido a una atmósfera conducente al diálogo político; en cambio, han propiciado un clima de miedo, intimidación y confrontación política.
Esperamos que su gobierno y el Fiscal General retiren todos los cargos contra Marta Lorena Araujo, Rosa Valle Centeno, María Haydee Chicas y Manuel Antonio Rodríguez, y descarten los cargos antiterrorismo en todos los casos relacionados con los eventos del 2 de julio.
Atentamente,
Director de Programas
CC: Felix Garrid Safie, Fiscal General
Embajador René Antonio León Rodríguez
Beatrice Alamanni de Carrillo, Ombudsman para la Defensa de los Derechos Humanos
6 de julio de 2007
Con una profunda indginación, que nos deberá fortalecer!!!
Más que tristeza, es indiganción lo que nos atraviesa en este momento; hasta dónde van a llevar este país? Dejar a las y los compañeros detenidos para que la Fiscalía pueda recoger la prueba que ahora no pudieron presentar, es una tremenda injusticia, es un manejo arbitrario de la justicia; más cuando la jueza y todos los funcionarios que han participado en esta audiencia saben que todo esto ha sido un montaje; quienes mejor lo saben, son esos funcionarios que no participan en el sistema judicial, pero que hoy por hoy lo manejan.
" A mí me da miedo, hermanos, cuando leyes represivas o actitudes violentas están quitando el escape legítimo de un pueblo que necesita manifestarse. ¿Qué sucede con la caldera que está hirviendo y no tiene válvulas de escape? Puede estallar. Todavía es tiempo de dar a la voz de nuestra gente la manifestación que ellos desean. Con tal de que haya, al mismo tiempo, la justicia que regula. Porque naturalmente, hermanos, cuando defendemos estas justas aspiraciones no estamos parcializándonos con reclamos terroristas. La Iglesia no está de acuerdo con la violencia de ninguna forma, ni la que brota como fruto de la represión ni la que reprime en formas tan bárbaras. Simplemente llama a entenderse, a dialogar, a la justicia, al amor (Homilía 19 de marzo de 1978, IV p. 79)."
María Silvia.