"La obra de la Justicia será la Paz y los frutos de la Justicia serán tranquilidad y seguridad para siempre. Is. 32, 17"

26 de marzo de 2010

Mis disculpas por el post previo

Gracias a los comentarios que he recibido por parte de lectores del último post y a una relectura más en frío del mismo, quiero pedir disculpas por las personas que ofendí o se sintieron afectadas por las duras expresiones y juicios de valor emitidos en él. Justamente yo mismo cometía el error que criticaba: colocarme desde una posición de autoridad para juzgar y condenar a otros. Como correctivo, he eliminado los calificativos y expresiones despectivas del post.

Mantengo mi posición de no compartir la violencia como forma de expresión de disidencia, y de rechazo al odio como respuesta al odio, eso debo aplicarlo al lenguaje que ocupo y mi actitud hacia los otros con quienes no comparto opinión. Gracias por sus comentarios.

25 de marzo de 2010

Sobre las protestas en el aniversario de Monseñor Romero

Tengo que hacer, debido a la polémico que puede resultar esto, algunas aclaraciones previas:
  1. Soy católico y de izquierda. 
  2. Estoy a favor del conocimiento de la verdad y la justicia sobre los hechos del pasado salvadoreño como presupuesto de reconciliación nacional. 
  3. Rechazo la existencia de monumentos a personajes o ideologías que fomenten el odio. En tal sentido, considero un insulto la existencia de la plaza hecha en honor de uno de los personajes más infames de  nuestro país. 
  4. Rechazo el fanatismo ideológico, radical y visceral que incluye la violencia o la confrontación como metodos preferenciales de lucha.
  5. El día 24 de marzo se suscitaron dos actividades de protesta en contra de la plaza que homenajea a Roberto D'Aubuisson, uno de los asesinos de Monseñor Romero. La primera consistió en ocasionar daños a la infraestructura y pinta de leyendas acusadoras. La segunda en una concentración pacífica y cívica donde se leyó un comunicado de rechazo a la existencia de un monumento a la memoria de un asesino. Este post se refiere a la primera acción de protesta.

Un grupo de personas, se dio a la tarea de llenar de pintura y leyendas acusadoras la plaza dedicada a Roberto D'Aubuisson, autor (o al menos, uno de los autores) intelectual del asesinato de Monseñor Romero el 24 de marzo de 1980 -fecha de la que se cumplían precisamente treinta años-, ésto, según ellos, en cumplimiento al "clamor del pueblo".

Me llamó la atención que uno de los participantes llevaba puesta una gorra con la imagen de Monseñor Romero, como una muestra de la triste y chocante patrimonialización que algunos sectores políticos radicales pretenden hacer de la imagen del martir. Tristemente, todo movimiento fanático necesita muertes y martires para promover sus discursos, a falta de otras cosas. El tema es que Monseñor no le pertence a una ideología o a un movimiento político. Al ver a este gamberro me preguntaba: ¿Romero haría esto?, ¿Romero toleraría estas acciones? Mi respuesta segura es que no.

Me parece incorrecto pretender hablar "en nombre del pueblo" o por el martir. Noticia de última hora: el pueblo, es algo mucho más grande y plural que un grupo de radicales. No, no digan que esto es en nombre del pueblo, nadie los nombró portavoces ni ejecutores de la voluntad popular. No en mi nombre. No. Esto lo hacen por ellos mismos, por sentirse bien, por descargar su odio, para alimentar su "orgullo revolucionario", su vanidad.

Estas personas dan argumentos a aquellos que se oponen al conocimiento de la verdad y la memoria histórica. Estos pueden ahora decir: "Ya ven lo que pasa, se reabrirán heridas. Vean cómo reacciona la izquierda. Esto generará confrontación y odio".

También, terminan desprestigiando y arruinando los esfuerzos de quienes buscan justicia y verdad, pero a través de medios pácíficos y cívicos.

Con estas acciones le hacen un flaco favor a la memoria y herencia de Monseñor Romero, terminan reforzando las ideas distorsionadas de las personas que no quieren entender ese legado y alimentan el odio sin sentido hacia su figura, es más, estas acciones, precisamente, son la muestra de que no han entendido nada.

23 de marzo de 2010

Monseñor Romero. Este día, hace 30 años.


Este fue el dramático llamado hecho por el profeta para parar el baño de sangre. Las palabras que sellaron su sentencia de muerte:

Yo quisiera hacer un llamamiento, de manera especial, a los hombres del ejército. Y en concreto, a las bases de la Guardia Nacional, de la policía, de los cuarteles... Hermanos, son de nuestro mismo pueblo. Matan a sus mismos hermanos campesinos. Y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: "No matar". Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios. Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla. Ya es tiempo de que recuperen su conciencia, y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado. La Iglesia, defensora de los derechos de Dios, de la Ley de Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominación. En nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: Cese la represión.
[Catedral estalló en aplausos]
(Homilía dominical, 23 de marzo de 1980) Audio aquí.

8 de marzo de 2010

Clinton y Cristiani: declaraciones memorables


La semana recién pasada, dos noticias me causaron particular impresión por contener algunas sorprendentes declaraciones de personalidades -una internacional y otra del nivel nacional- en cuestiones relacionadas con la seguridad pública y la justicia penal. 


En primer lugar, quisiera citar las declaraciones de la Secretaria de Estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton, quien manifestó

El principal problema del narcotráfico es la fuerte demanda que se desarrolla en Estados Unidos para consumir drogas (…) [su gobierno] reconoce que la demanda de drogas en Estados Unidos ha hecho que los carteles del narcotráfico utilicen Centroamérica como puente entre México y Colombia para el transporte de drogas. (Ver nota completa aquí)
Las declaraciones parten del reconocimiento de una parte de responsabilidad de Estados Unidos en la cuestión de la cadena del narcotráfico: son una de las plazas de mayor demanda de droga. También reconoce que Centroamérica sufre consecuencias no deseadas a causa de su ubicación entre los países desde los cuales se controlan la producción y el tráfico.


Sin embargo, no se reconocen expresamente las consecuencias del esquema de control y lucha contra el narcotráfico en la región: el incremento de la violencia y la escalada de las acciones de control-represión-reacción, las cuales han alcanzado dimensiones de un conflicto bélico desde hace varios años en Colombia y más recientemente en México, al tiempo que se cada vez más se impulsan iniciativas para que los países centroamericanos militaricen la seguridad interior en el marco de la lucha contra el narcotráfico.


La Secretaria Clinton, al hacer el reconocimiento parcial de su responsabilidad en la cuestión del narcotráfico, ofrece la solución de siempre: la mejora de las capacidades de control y represión de este fenómeno, así como el crimen organizado y las pandillas.


En este sentido, la petición del Presidente Funes en dicha reunión de "ir más allá" y orientar esfuerzos para superar la pobreza propone una visión diversa del fenómeno: no sirve solo enfrentarlo si no se generan capacidades y tejidos sociales que funcionen como resiliencia contra los seductores efectos del narcotráfico en contextos de pobreza, desempleo y desigualdad social, particularmente, en los grupos más jóvenes. 

En algún momento, la geopolítica de las drogas tendrá que enfrentar el debate sobre su sostenibilidad y viabilidad: la ilegalización de la droga genera problemas de violencia y corrupción incontrolables que son capaces de socavar los cimientos de los estados que lucha por combatirla hasta convertirlos en narcoestados o declararles una confrontación abierta de altos costos en vidas humanas y recursos estatales. Y, lo que es peor: estos países no pidieron ser parte de esta guerra y sin embargo, ponen recursos y ponen los muertos.


La segunda noticia que deseo comentar es sobre las declaraciones del Presidente del partido ARENA, Alfredo Cristiani, quien sostiene una campaña orientada a presionar al gobierno para quitar de sus cargos al ministro de Seguridad Pública y Justicia y al Director de la Policía Nacional Civil.


Según el señor Cristiani, la cuestión de la seguridad se ha politizado debido a que se ha colocado en las principales instancias del sector seguridad a un miembro histórico del FMLN y como Director de la PNC a un excomandante guerrillero. Según Cristiani, esto contradice lo dicho por el Presidente Funes de crear una política de Estado y no de partido.


Lo sorprendente es que al ser repreguntado sobre por qué en las pasadas administraciones del gobierno por ARENA se nombró también a cuadros del partido para conducir el sector seguridad, éste respondió

La de nosotros fue política de partido y así se desarrolló la seguridad pública. Yo no lo estoy negando, estoy retomando las palabras del presidente Funes que dijo que quiere que sea esta política de Estado. (Ver nota completa aquí)
Según esta nota, Cristiani estaría admitiendo lo que desde mucho se les señaló: la instrumentalización político-partidaria del sector seguridad y el consecuente debilitamiento del sector en ausencia de políticas de profesionalización y modernización. Entonces ¿Qué autoridad moral le permite a él y a su partido señalar la paja en el ojo ajeno? Paradójicamente, ofrecen una propuesta de plan de seguridad, elaborado precisamente por dos reconocidos cuadros del partido que estuvieron en la dirección de la Policía Nacional Civil: Mauricio Sandoval y Rodrigo Ávila.


En el juego político hay reglas tácitas, una de ellas es que si un partido quiere quitar a un funcionario de otro debe tener la seguridad de que puede lograrlo, de lo contrario, deberá arrastrar el costo del desgaste y el descrédito ante la opinión pública. Esto lo sabe muy bien la derecha salvadoreña, que ha copiado la estrategia de la "crispación" de sus pares Populares de España, la cual supone una estrategia de desgaste permanente, pero sin plantear con seriedad y en forma las acusaciones que lanzan. 




 Pero saliendo ya de estos comentarios, solo quería señalar la trascendencia de estas inusuales declaraciones, las cuales pasan a formar parte de un archivo que sirva como memoria histórica para futuros análisis.